Día de Muertos o Día de los Fieles Difuntos
Una conmemoración con más de 500 años, pero con raíces que se remontan a más de 3 mil años
El Día de Muertos lo celebramos para honrar y recordar a nuestros seres queridos que han fallecido, bajo la creencia de que sus almas nos vienen a visitar temporalmente para convivir y departir con nosotros, con una perspectiva basada en la alegría y el gusto, en donde no hay espacio para la tristeza, predominando el amor, el respeto y la memoria.
El Día de Muertos tal y cómo lo celebramos en la actualidad, es el resultado de un sincretismo de orden cultural entre la cosmovisión de los pueblos prehispánicos mesoamericanos y las tradiciones católicas europeas traídas al continente partir de 1492.
Desde el 2008, esta festividad fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por su importancia y significado como una expresión tradicional, integradora, representativa y comunitaria.
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La muerte en Mesoamérica
Culturas como la olmeca, maya, totonaca, purépecha y zapoteca realizaban rituales que honraban a sus ancestros y para guiar a las ánimas. Se han encontrado vestigios de estos rituales que datan de hace tres mil años.
Los olmecas, la cultura madre de Mesoamérica, llevaban a cabo complejos rituales funerarios, con concepciones sobre la muerte que influyeron en las culturas posteriores. Ellos enterraban a sus muertos con objetos de valor como figurillas, máscaras y cuentas de jade, las cuales simbolizaban vida y protección en el más allá. Los olmecas creían que la muerte formaba parte de la continuidad de la existencia y el canal para estar en contacto con los ancestros.
Los mayas, en sintonía con la creencia olmeca, también realizaban profundos rituales dedicados a honrar a sus ancestros. Para ellos, la muerte no era el fin de la existencia, sino una transición natural y un paso dentro de un ciclo cósmico y agrícola. Creían que tras la muerte, el pixán (el alma o la energía vital) emprendía un largo viaje, muchas almas descendían y transitaban por caminos difíciles; en estas sinuosas rutas, las almas eran acompañadas por seres como el perro Xoloitzcuintle o el Jaguar, quienes actuaban de guías espirituales. Además, los mayas efectuaban un ritual que consistía en el desentierro y limpieza de los huesos de sus fallecidos, con el fin de hacerles saber que son queridos y recordados.
Luego de la conquista española y la evangelización de los pueblos indígenas como los mexicas, mixtecas, texcocanos, zapotecas, tlaxcaltecas, purépechas, totonacas, cholultecas, etc., la conmemoración del Día de Muertos, en la que estos pueblos realizaban ceremonias dedicadas al culto de la muerte y al tránsito de las ánimas hacia el Mictlán, los cuales duraban varios días y coincidían con el final de las cosechas entre septiembre y noviembre, fue fusionada con la celebración católica del Día de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, fijando las fechas actuales a principios de noviembre.
Países que celebran a sus difuntos además de México
A pesar de que los mexicanos tenemos la creencia de que la celebración del día de muertos es exclusiva de nosotros, existen 7 países que honran a sus difuntos, desde luego no a nuestro nivel de fiesta y majestuosidad.
En Bolivia, las familias van a los cementerios a adornar las tumbas de sus seres queridos con velas y fotografías. Además, preparan un pan que es utilizado como ofrenda para recibir simbólicamente a los difuntos y mantener viva su memoria.
En Perú, el día de muertos varía según la región, pero la más socorrida consiste en preparar ofrendas y llevarlas a los cementerios donde descansan los familiares, como muestra de respeto y recuerdo.
En Belice, principalmente en la región norte, la celebración se realiza los días 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre. En estos días se llevan alimentos a los difuntos, guardando similitudes con el Janal Pixán, que se celebra en la península de Yucatán.
En Colombia, también las familias van a los cementerios, llevando ofrendas para agradecer los favores atribuidos a sus seres queridos fallecidos. Las tumbas se decoran con coronas y palmas como parte del homenaje.
En Guatemala, cada uno de noviembre para conmemorar el día de todos los Santos, se realizan carreras de caballos, hay preparación de comida típica y decoración de tumbas con flores, guardando también similitudes con el Janal Pixán de la península de Yucatán, en la forma de recordar a sus difuntos.
En Ecuador, durante el 2 de noviembre se consume la tradicional guagua de pan, un pan con forma de bebé que simboliza a los niños fallecidos.
En España, en regiones como Cataluña y Valencia se mantiene la tradición del Día de Todos los Santos. Las familias visitan los cementerios y decoran las tumbas con flores para recordar a sus seres queridos.
Las ofrendas, las visitas a los cementerios y las reuniones familiares son algunas de las formas en que las distintas culturas de diversos países expresan respeto, cariño y el recuerdo por sus seres queridos que murieron.
Amigos de Enfoque, el Día de Muertos pone de manifiesto que la relación entre la vida y la muerte forma parte de nuestras tradiciones y es el reflejo vivo de nuestra herencia cultural y nuestra vocación por creer que la muerte no es el final del camino.