Astrónomos descubren un doble disco de escombros alrededor de una estrella muerta: ¿así terminará el Sistema Solar?
Astrónomos detectaron dos anillos de escombros alrededor de la enana blanca J1328−1450. El hallazgo ofrece pistas sobre el futuro del Sistema Solar.
Berlín.- Un equipo internacional de astrónomos descubrió una estructura inusual alrededor de una estrella muerta que podría ayudar a comprender el futuro del Sistema Solar. Se trata de un disco doble de escombros planetarios alrededor de la enana blanca J1328−1450 , una configuración que rompe con el patrón observado hasta ahora en sistemas similares.
El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) informó que los restos de los planetas que orbitaban esta estrella forman dos anillos separados por un espacio claramente definido. Los investigadores consideran que dos cuerpos de tamaño planetario podrían mantener esta estructura después de sobrevivir a la transformación de su estrella.
El hallazgo se realizó mediante observaciones con el Very Large Telescope (VLT) , ubicado en el desierto de Atacama, en Chile, y se publicó en la revista científica Nature Astronomy .
Un disco doble alrededor de una estrella muerta
La estrella J1328−1450 es una enana blanca , es decir, el núcleo denso que queda cuando una estrella similar al Sol agota su combustible y expulsa sus capas externas.
Durante esa transformación, las estrellas pueden expandirse hasta engullir y destruir los planetas que orbitan demasiado cerca. Sin embargo, algunos cuerpos pueden sobrevivir y dejar restos que continúan girando alrededor de la estrella.
En este caso, los astrónomos identificaron dos anillos de escombros separados por un hueco bien definido. Esta distribución resulta excepcional porque los discos conocidos alrededor de otras enanas blancas habían mostrado señales compatibles con una estructura única, plana y giratoria.
“Este es el primer ejemplo de un sistema complejo con un disco de escombros doble y potencialmente dos planetesimales supervivientes”, explicó Nicola Gentile Fusillo, astrónomo de la Universidad de Trieste y autor principal del estudio, según el comunicado del ESO.
Dos cuerpos podrían mantener los anillos
Los investigadores plantean que dos cuerpos supervivientes podrían estar moldeando la estructura del disco mediante sus órbitas.
Las estimaciones iniciales apuntan a que el objeto asociado con el anillo interior tendría un tamaño comparable al de un asteroide típico, de unos pocos kilómetros de diámetro.
El cuerpo relacionado con el anillo exterior sería mucho mayor: podría alcanzar un tamaño similar al de Plutón o incluso al de la Luna .
Los científicos consideran que estos objetos podrían ser planetesimales, cuerpos pequeños que forman parte de los restos de antiguos sistemas planetarios. Su presencia ayudaría a explicar por qué el material no se distribuye en un solo disco continuo.
No obstante, los investigadores presentan esta interpretación como una posible explicación del fenómeno, no como una confirmación definitiva de las características de ambos cuerpos.
Los anillos tienen composiciones químicas diferentes
Las observaciones también permitieron identificar calcio, oxígeno, magnesio y hierro en el material que rodea a la enana blanca. Estos elementos son compatibles con una composición rocosa semejante a la de los cuerpos del Sistema Solar.
Sin embargo, los dos anillos presentan diferencias importantes. El anillo interior contiene abundante magnesio, mientras que el exterior muestra una marcada escasez de este elemento.
Esta diferencia podría indicar que los cuerpos que originaron los escombros tenían composiciones químicas distintas. Otra posibilidad es que el material provenga de diferentes regiones de un mismo cuerpo celeste, como su corteza y su núcleo.
El estudio de estas diferencias podría ayudar a los astrónomos a reconstruir la historia de los planetas que existieron antes de que la estrella se convirtiera en una enana blanca.
¿El Sol podría tener un final similar?
El descubrimiento también aporta pistas sobre el destino lejano del Sistema Solar. Como otras estrellas de masa similar, el Sol agotará algún día su combustible y atravesará una fase de expansión antes de convertirse en una enana blanca.
Durante esa etapa, el Sol se transformará en una estrella gigante roja. La expansión podría destruir la Tierra, aunque el destino exacto de nuestro planeta dependerá de la evolución de la estrella y de los efectos gravitacionales que se produzcan durante el proceso.
Después, los restos de los cuerpos planetarios que sobrevivan podrían quedar orbitando alrededor del núcleo estelar, como sucede en otros sistemas de enanas blancas.
El sistema J1328−1450 ofrece una oportunidad para estudiar cómo pueden sobrevivir algunos cuerpos y cómo se reorganiza el material planetario después de la muerte de una estrella.
Aunque el hallazgo no demuestra que el Sistema Solar terminará exactamente de la misma manera, sí proporciona una nueva referencia para investigar qué ocurre con los planetas cuando su estrella llega al final de su vida.
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