26 años del inicio de operaciones de la Estación Espacial Internacional
El mayor proyecto de cooperación científica y de ingeniería en el espacio, habitada de forma ininterrumpida desde el año 2000
La Estación Espacial Internacional (EEI) es una gran nave espacial modular y un laboratorio de investigación que mide 109 metros de largo y 73 metros de ancho, un tamaño comparable al de un campo de fútbol americano, que orbita la Tierra a unos 400 kilómetros de altura.
Según la NASA, es el objeto individual más costoso que se ha construido hasta ahora.
La EEI es un proyecto de cooperación internacional en el que participan cinco agencias espaciales: la NASA de Estados Unidos, Roscosmos de Rusia, la ESA de la Unión Europea, JAXA de Japón y la CSA de Canadá.
El laboratorio de la Estación permite a los científicos y astronautas realizar experimentos en condiciones de gravedad casi nula en áreas como biología, física, química, medicina y ciencia de materiales. También se estudia al cuerpo humano, su comportamiento durante largas estancias en el espacio, concentrándose en cómo reaccionan ciertas células, especialmente las cancerosas en microgravedades.
Así mismo, la EEI se utiliza como banco de pruebas para tecnologías de soporte vital, reciclaje de agua, producción de oxígeno y sistemas de propulsión necesarios para futuros viajes de larga duración (como a Marte). Finalmente, y no menos importante la Estación es una plataforma de monitoreo para estudiar a la Tierra, su clima, el comportamiento de los océanos, los desastres naturales y los cambios en la superficie.
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La historia de la EEI
La idea de crear una Estación Espacial Internacional surgió en la NASA en 1984; en la concepción original al proyecto se le había llamado Freedom (Libertad) en donde se pretendía la construcción de una estación tripulada que estuviera permanentemente en la órbita terrestre.
Al poco tiempo el proyecto Freedom se volvió sumamente costoso, por lo que sufrió varios rediseños, todos enfocados al ahorro, sin embargo, los gastos no pudieron bajarse lo suficiente; esto sumado a las complejidades propias del proyecto, orilló a Estados Unidos a echar mano de sus aliados, por lo que la NASA invitó a agencias espaciales internacionales a colaborar en la construcción de la Estación. Se integraron al proyecto las agencias espaciales de Japón, Canadá y la Unión Europea.
En 1993 Rusia se integró al proyecto. Tras la caída de la URSS la NASA invitó a la agencia rusa Roscosmos para que contribuyera, con su amplia y comprobada experiencia, a la constricción de Freedom.
La llegada de Rusia, además de darle un gran impulso al proyecto, obligó al cambio del nombre de la Estación, pasó de Freedom a Estación Espacial Internacional, transformando lo que era una iniciativa liderada por Estados Unidos y sus socios iniciales, en un verdadero programa de cooperación global.
Rusia aportó componentes clave para la construcción de la ahora Estación Espacial Internacional, todos heredados de los numerosos proyectos espaciales del antiguo régimen.
Pese a que el diseño final de la Estación fue mucho más chico que el planteado inicialmente en Freedom, seguía siendo muy grande como para ser construido en Tierra y posteriormente puesto en órbita.
La Estación Espacial Internacional se construyó con el tiempo en órbita. Está hecha de muchos módulos, que se fabricaron y se lanzaron individualmente en diferentes momentos, y luego se unieron entre sí en el espacio.
El módulo Zarya fue la primera parte de la EEI que se lanzó el 20 de noviembre de 1998.
El segundo módulo, llamado Unity, se lanzó el 4 de diciembre de 1998 y los astronautas lo conectaron a Zarya dos días después, esta fue la primera conexión realizada en la expansión gradual de la Estación.
El 2 de noviembre de 2000 llegó la Expedición 1, la primera tripulación residente, formada por William Shepherd, Yuri Gidzenko y Serguéi Krikaliov, iniciando la presencia humana continua en la estación, un día después, el 3 de noviembre iniciaron formalmente sus operaciones.
Nauka y Prichal, son los módulos que se han integrado más recientemente, se lanzaron en 2021 y se planea añadir más módulos en esta década.
Desde hace 26 años la EEI tiene una tripulación permanente, lo que significa que es uno de los dos únicos lugares fuera de la Tierra donde siempre encontrarás humanos; el otro sitio es la estación espacial de China llamada Tiangong.
La Estación Espacial Internacional se desplaza a una velocidad aproximada de 28 mil kilómetros por hora (lo que equivale a unos 7.67 kilómetros por segundo) por lo que le da una vuelta completa a la Tierra cada 90 minutos, 16 vueltas alrededor del planeta cada 24 horas, lo que quiere decir que, la tripulación puede presenciar unos 16 amaneceres y 16 atardeceres cada día. Por cierto, la misión de cada uno de los tripulantes dura seis meses.
Pese a que a la Estación le quedan años de investigación científica, la NASA, a principios de este año, anunció un plan para retirar la Estación Espacial Internacional y traerla de vuelta a la Tierra en 2031.
Luego de tres décadas y de un desgaste constante al orbitar la tierra a 400 km, en donde todavía hay fricción con la atmósfera, la EEI ha envejecido.
A diferencia de los satélites de órbitas más altas, la Estación debe impulsarse periódicamente para mantenerse en órbita, por lo que no puede mantenerse en el espacio indefinidamente. En cuanto su vida funcional termine, caerá irremediablemente a la Tierra. Por esto es por lo que la NASA desea que la EEI tenga un retiro lo más controlado posible y sin daños colaterales.
Amigos de Enfoque, la Estación Espacial Internacional es un logro de la humanidad que ha albergado tres décadas de investigación y colaboración internacional.
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