Gerardo Cedillo, reportero
México.- Las comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos del Senado, aprobaron las leyes secundarias de la reforma energética de 2024.
Se trata de la Ley de Petróleos Mexicanos (Pemex), de la Ley de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de la Ley de Planeación y Transición Energética, de la Ley del Sector Eléctrico, de la Ley de Hidrocarburos y de la Ley de la Comisión Nacional de Energía.
Además, se armonizan otras cinco leyes, con el supuesto de establecer las bases para un sector energético fuerte, confiable y sustentable, centrado en la soberanía nacional y la justicia social.
Estas reformas propuestas por la presidenta Claudia Sheinbaum, son una reversión de la reforma de 2013, cuando se buscó abrir la inversión privada en Pemex y la CFE.
Las bancadas fijaron postura.
La morenista, Laura Itzel Castillo, presidenta de la Comisión de Energía, defendió estas modificaciones.
El coordinador del PAN, Ricardo Anaya, señaló que con la desaparición de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) como se establece en estas leyes, se viola el T-MEC.
Claudia Anaya, senadora del PRI, afirmó que estas reformas conservan el “corazón” de la reforma que en 2013 impulsó el entonces presidente Enrique Peña Nieto, pero ahora Morena le da mayores ganancias a los privados.
En tanto, el coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, afirmó que estas leyes no brindan garantías para evitar la corrupción, fortalecer la transparencia y acabar con la impunidad, principalmente, en Pemex.
Según el dictamen, estas modificaciones secundarias permitirán retomar la planeación estatal con instrumentos vinculantes a mediano y largo plazo.
Además, por primera vez, se reconoce la justicia energética para reducir desigualdades en el acceso y uso de la energía, priorizando a las poblaciones más vulnerables.
Según esto, se devuelve Pemex y CFE al pueblo de México como empresas públicas, con criterios de eficiencia, transparencia y austeridad, se determina que las actividades que realicen no serán consideradas monopólicas, pues cumplen una función social, y desaparecen sus subsidiarias, dando paso a su reintegración vertical y horizontalmente.
En el caso del sector eléctrico, se define el concepto de prevalencia, con lo cual CFE mantendrá, al menos, 54 por ciento del promedio anual de la energía inyectada a la red.
Se mantiene el compromiso de no incrementar las tarifas por encima de la inflación, se definen las áreas de participación para la iniciativa privada con orden y transparencia, y se mantiene el mercado eléctrico, garantizando la confiabilidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional.
En el sector hidrocarburos, Pemex determinará las áreas de exploración y extracción, y podrá asociarse con privados en contratos mixtos.
Se introduce el Derecho Petrolero para el Bienestar, un nuevo régimen fiscal simplificado para Pemex.
Se rescata la industria petroquímica nacional, se mejora la trazabilidad de los hidrocarburos y se establecen esquemas de inversión mixta para compartir riesgos y beneficios.
Se crea la Comisión Nacional de Energía (CNE), que sustituye a la Comisión Reguladora de Energía y a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, para optimizar las facultades, y se fortalece la planeación, regulación, supervisión y conducción de la política energética desde la Secretaría de Energía, sin duplicidades y con mayor eficiencia.
La CNE, órgano desconcentrado de la Secretaría de Energía, con independencia técnica y operativa, se encargará de otorgar permisos de generación y comercialización de energía eléctrica, establecer tarifas, vigilar el mercado eléctrico mayorista y supervisar la cadena productiva de gas natural, petrolíferos y petroquímicos.
El dictamen se envió a la Mesa Directiva para los efectos legislativos que correspondan.
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