México.- Han pasado aproximadamente 30 días desde que fuerzas estadounidenses capturaron al expresidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores durante una operación militar en Caracas y otras zonas cercanas, y el país sigue inmerso en un escenario complejo de política interna, diplomacia regional y posturas internacionales divergentes.
La operación, conocida como Operación Absolute Resolve, fue ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de detener a Maduro por cargos de narcotráfico y terrorismo, y traslado del líder venezolano a Nueva York para enfrentar la justicia estadounidense.
Trump reafirma objetivos y plantea transición controlada
Desde el inicio, Donald Trump ha defendido la operación militar y ha señalado que Estados Unidos permanecerá involucrado hasta que se establezca una transición de poder “segura y ordenada” en Venezuela. En declaraciones difundidas tras la captura, Trump afirmó que EE. UU. “no tiene miedo de boots on the ground” (presencia militar directa) y que trabajará “para que el país sea administrado apropiadamente hasta un eventual cambio”.
Además, Trump ha planteado que empresas petroleras estadounidenses invertirán en la rehabilitación de la infraestructura energética venezolana, y en varios comunicados afirmó que el petróleo venezolano podría ser utilizado para “beneficiar tanto al pueblo de Venezuela como a Estados Unidos”.
Chavismo reorganiza liderazgo y chavistas llaman a unidad
Dentro de Venezuela, el chavismo ha experimentado un proceso de reorganización tras la salida de Maduro. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el cargo como presidenta interina, respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia, y ha liderado la transición política interna junto con militares y dirigentes del partido oficialista.
Sectores del chavismo han cerrado filas en torno a Rodríguez como representante del legado político de Maduro y Hugo Chávez, y han defendido un proceso de estabilización acordado con las nuevas circunstancias producto de la captura. La población se mantiene expectante frente a cambios estructurales y económicos en el país.
Reacciones internacionales reflejan división geopolítica
La captura de Maduro generó posturas divididas a nivel internacional. Algunos países y líderes, especialmente en América Latina y África, condenaron la intervención estadounidense como una violación grave del derecho internacional y la soberanía venezolana, instando a una solución pacífica mediante diálogo.
Por el contrario, aliados de Estados Unidos en Europa y otras regiones expresaron apoyo a una transición democrática que respete el derecho internacional, aunque con llamados a evitar nuevas escaladas de violencia.
Venezuela impulsa reformas económicas y diplomáticas
En el plano interno, el gobierno interino ha promovido reformas en sectores clave, especialmente en la industria petrolera. Una reforma aprobada recientemente abre la puerta a una participación más amplia del sector privado y extranjero en la explotación, producción y comercialización del petróleo venezolano, rompiendo las estructuras tradicionales de PDVSA e intentando atraer inversión internacional.
Simultáneamente, las relaciones diplomáticas con Estados Unidos han visto avances con reuniones entre la presidenta interina Delcy Rodríguez y la enviada estadounidense Laura Dogu para restablecer canales de diálogo sobre energía, comercio y reconciliación política, incluida la discusión de acuerdos para exportar crudo a EE. UU. bajo esquemas cooperativos.
Un país entre expectativas y desafíos
Un mes después de la captura de Maduro, Venezuela se encuentra en un punto de alto cambio político y geopolítico, con una mezcla de tensiones internas, ajustes en el liderazgo chavista, presiones y negociaciones con Estados Unidos, y posturas internacionales diversas que reflejan la complejidad de la crisis venezolana y sus implicaciones regionales y globales.
Redacción ENfoque
SC/









