México.- Los ejecutivos de finanzas agrupados en el IMEF advirtieron que el bajo crecimiento que ha tenido la economía mexicana en los últimos años ha incrementado la necesidad de apalancamiento del gobierno federal, lo que eleva el riesgo de que nuestra economía pierda en el mediano plazo el grado de inversión. Así lo advirtió Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta del instituto, en conferencia de prensa. Dijo que se está llegando a un nivel de endeudamiento superior al 50 por ciento del PIB, lo que resulta peligroso para el futuro económico de México.
Riesgo de pérdida del grado de inversión por alto endeudamiento
“Este bajo crecimiento ocasiona que el país se esté apalancando a un ritmo más acelerado del originalmente previsto. Dichos indicadores de apalancamiento indican que pronto cruzaremos los límites que establecen las calificadoras de valores como manejables; con ello, México pone en riesgo su calificación soberana, acercándose a una baja. Si no se reducen los requerimientos financieros del sector público a un nivel de 3.5%, se corre el riesgo de una degradación de un escalón de la calificación por parte de dos calificadoras, que tienen a México en el segundo nivel de grado de inversión, pero también se abre la posibilidad de que México pierda el grado de inversión en el mediano plazo”.
El costo de la soberanía energética y el impacto de Pemex
Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto, dijo que hay elementos que el país puede aprovechar para reducir el déficit a niveles manejables y dejarlo entre 3.0 y 3.5 por ciento, entre ellos los altos costos que representa para el país la refinación, pero advirtió: los temas ideológicos de supuesta soberanía energética nos están costando mucho y han afectado el poder avanzar en ese rubro.
“Ya no podemos bajar tanto el rubro de inversión y tendríamos que ir a otros lados; tú bien apuntas que hay algunas áreas donde el gobierno no ha dejado de gastar, una de ellas es en la refinación en Pemex. Pemex nos ha estado saliendo muy caro, ya nos está representando un medio punto del PIB en rescate y si le sumamos los P-Caps (bonos precapitalizados) ya es más de 1% y tan solo esos son más o menos unos 15 mil millones de dólares. Con eso podrías tú dejar de gastar y traer el déficit y bajarlo a 1% del PIB; entonces sí hay maneras de cómo lograrlo, pero es muy difícil para el gobierno apretarse el cinturón o dejar la ideología de una supuesta soberanía energética, que nos está saliendo más cara que importar gasolinas“.
Inversiones mixtas ante la carga de los programas sociales
Señaló que el gasto en programas sociales será difícil de superar, por lo que seguirán siendo una carga para los ingresos, pero advirtió que las asociaciones público-privadas, hoy conocidas como inversiones mixtas, son una puerta para que se avance en las infraestructuras y requerimientos que el país tiene, sin mermar las finanzas. Sin embargo, insistió en que el tema ideológico sigue siendo un freno porque el gobierno quiere tener el control de los proyectos. Es un tema delicado, dijo, porque en el rubro energético va frenando otras inversiones por la falta de capacidad para surtir los requerimientos de las empresas.
Reforma laboral de 40 horas: Riesgo de despidos en PyMEs
En otro tema, el IMEF advirtió también que la reforma laboral que implica la reducción de la jornada de 48 a 40 horas hacia el 2030 representaría el despido de colaboradores porque el costo laboral aumenta significativamente para las PyMEs. Recordaron que las grandes empresas son las menos empleadoras y la mayoría del empleo lo generan las MiPyMEs, por lo que será difícil avanzar en este camino sin aumentar la productividad.
“El IMEF considera que, en una lectura inicial, el costo laboral aumentará por lo menos un 5.0% de manera anual hasta el 2030, lo que se suma al aumento en los días de vacaciones, aumentos de doble dígito al salario mínimo e incorporación en la seguridad social de trabajadores de ciertas plataformas digitales; muchas empresas, sobre todo pequeñas y medianas, no podrán absorber o trasladar dichos costos y tendrán que despedir empleados para sobrevivir. Ese aumento a los costos laborales sin aumentar la productividad se suma a la incertidumbre judicial, regulatoria y fiscal a la que siempre se enfrentan las empresas hoy en día”.
JJ









