Por Javier Trejo Garay
Jordan Mailata, el gigante de los Philadelphia Eagles, tiene una historia que parece sacada de una película de Hollywood. Nacido el 31 de marzo de 1997 en Bankstown, un suburbio de Sídney, Australia, Mailata creció en una familia de origen samoano, donde el deporte siempre fue una parte fundamental de su vida. Sin embargo, su camino hacia la NFL no fue el tradicional. Antes de convertirse en uno de los tackles ofensivos más prometedores de la liga, Mailata era un jugador de rugby.
Los inicios en el rugby
Desde muy joven, Jordan Mailata mostró un talento innato para los deportes. Con un físico imponente (mide 2.03 metros y pesa alrededor de 166 kg), Mailata destacaba en el rugby, un deporte que requiere fuerza, velocidad y resistencia. Jugó como segunda línea en el equipo de los South Sydney Rabbitohs en la National Youth Competition, una liga juvenil de rugby en Australia. Su tamaño y potencia lo convertían en una fuerza destructiva en el campo, pero su futuro en el rugby se vio truncado por problemas de salud.
Mailata sufrió varias lesiones, incluyendo una fractura en la espalda, que lo alejaron temporalmente de las canchas. Aunque intentó recuperarse y volver al rugby, su cuerpo no respondía como antes. Fue entonces cuando su agente, sin desanimarse, le sugirió explorar una nueva oportunidad: el fútbol americano.
El salto al fútbol americano
En 2017, Mailata participó en el programa *International Player Pathway* de la NFL, diseñado para descubrir talentos fuera de los Estados Unidos. A pesar de no tener experiencia previa en fútbol americano, su físico y su capacidad atlética impresionaron a los scouts. Mailata se sometió a un intenso entrenamiento en Florida, donde aprendió los fundamentos del juego, desde cómo colocarse en la línea ofensiva hasta las técnicas básicas de bloqueo.
Su progreso fue asombroso. Aunque el fútbol americano era completamente nuevo para él, su experiencia en el rugby le había dado habilidades transferibles, como su capacidad para leer el juego, su agilidad para su tamaño y su mentalidad de equipo. Estas cualidades, combinadas con su ética de trabajo incansable, lo convirtieron en un prospecto atractivo para los equipos de la NFL.
El draft y los Philadelphia Eagles
En 2018, Jordan Mailata fue seleccionado por los Philadelphia Eagles en la séptima ronda del draft de la NFL, con la pick número 233. Aunque era un proyecto a largo plazo, los Eagles vieron en él un potencial enorme. Mailata pasó su primera temporada en la lista de reservas por lesión, lo que le permitió aprender de jugadores experimentados como Jason Peters y Lane Johnson.
Durante los siguientes años, Mailata trabajó incansablemente para perfeccionar su técnica. Su dedicación comenzó a dar frutos en la temporada 2020, cuando una lesión de Peters lo llevó a la alineación titular. Mailata aprovechó la oportunidad y demostró que podía competir al más alto nivel. Su combinación de tamaño, fuerza y movilidad lo convirtió en una pieza clave de la línea ofensiva de los Eagles.
El ascenso a la élite
En 2021, Mailata firmó una extensión de contrato de cuatro años y 64 millones de dólares con los Eagles, un testimonio de su rápido desarrollo y su importancia para el equipo. Su capacidad para proteger al mariscal de campo y abrir huecos en la línea para los corredores lo ha convertido en uno de los tackles más dominantes de la liga.
A pesar de su éxito, Mailata nunca ha olvidado sus raíces. A menudo habla con orgullo de su pasado en el rugby y de cómo ese deporte lo preparó para los desafíos de la NFL. Su historia es un recordatorio de que el talento puede encontrarse en los lugares más inesperados y de que, con dedicación y perseverancia, los sueños más improbables pueden hacerse realidad.
Legado y futuro Hoy, Jordan Mailata no solo es un pilar de los Philadelphia Eagles, sino también una inspiración para jóvenes atletas en Australia y en todo el mundo. Su viaje desde las canchas de rugby en Sídney hasta las trincheras de la NFL es un testimonio de su resiliencia y su capacidad para adaptarse a nuevos desafíos. Con solo 26 años, el futuro de Mailata en la NFL parece brillante, y su historia está lejo









