En Montreal, Canadá, los países participantes en la COP15, en una maratónica cumbre de biodiversidad de la ONU, adoptaron un acuerdo histórico para revertir décadas de destrucción ambiental que amenaza las especies y los ecosistemas del mundo.
Luego de cuatro años después del más reciente acuerdo y tras dos semanas de acaloradas y difíciles negociaciones, los miembros del Convenio sobre la Diversidad Biológica aprobaron un marco de acción propuesto por China, el país que preside la cita.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, desde Nueva York, celebró el acuerdo, y afirmó que, “Por fin comenzamos a cerrar un pacto de paz con la naturaleza”.
El texto del acuerdo, que lleva el nombre Kunming-Montreal, establece proteger el 30% del planeta para 2030 y proveer 30 mil millones de dólares en ayuda anual para los esfuerzos de conservación de los países en desarrollo.
El Acuerdo es una hoja de ruta que apunta a proteger las tierras y los océanos y evitar la extinción masiva de especies por la contaminación acelerada.
La creación de áreas protegidas en al menos el 30% de las tierras y aguas del planeta, el más conocido de los 23 objetivos, ha sido descrito como el equivalente para la biodiversidad de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, recogido en el Acuerdo de París sobre el clima de 2015.
En la actualidad, 17% de la tierra y 8% de los mares están protegidos.
En cuanto al financiamiento, el aspecto que más aspereza generó en las negociaciones, el texto aprobado propone alcanzar “al menos 20.000 millones de dólares” de ayuda internacional anual para 2025 y “al menos 30.000 millones para 2030”.
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