Gerardo Cedillo, reportero
México.- A partir del 1 de septiembre, un puñado de 3 legisladores, una diputada y dos senadores, tendrán una presencia casi testimonial en el Congreso de la Unión con las siglas del PRD, Partido de la Revolución Democrática.
Lo harán sin partido, luego de la debacle del 2 de junio donde este instituto político perdió el registro nacional, al alcanzar apenas el 1.86 por ciento de la votación y en espera de que se agote la fase jurisdiccional y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, resuelva la impugnación que interpuso en los 300 distritos electorales federales.
Si no supera lo que marca la ley electoral, un mínimo de 3 por ciento para seguir vigente en el espectro político nacional, será el adiós definitivo de lo que se conoció como el PRD.
Sin embargo, en 13 entidades federativas, entre ellas la Ciudad de México este partido mantendrá el registro, también seguirá gobernando 63 municipios y entre 8 y 10 diputaciones locales.
Si se confirma su extinción, la historia guardará en su memoria a este partido fundado el 5 de mayo de 1989, después del fraude de 1988 a Cuauhtémoc Cárdenas.
El llamado Sol Azteca llegó a ser la segunda fuerza política del país, logrando gobernar, estados como Zacatecas, Michoacán, Tlaxcala, Tabasco, Baja California Sur, Guerrero y desde luego la capital del país, entonces Distrito Federal desde 1997.
El PRD tuvo a lo largo de estos 35 años de existencia, 4 candidatos presidenciales, el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en 1994 y 2000, Andrés Manuel López Obrador en 2006 y 2012, Ricardo Anaya en 2018 en alianza con el PAN y Convergencia y Xóchitl Gálvez en 2024, con el PAN y PRI, pero con ninguno obtuvo el triunfo.
Sus fundadores Fueron en primera fila, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz ledo, Ifigenia Martínez y Heberto Castillo, quienes lograron aglutinar a la izquierda histórica, desde la llamada Corriente Democrática, que marcó una ruptura dentro del PRI y que postuló a Cárdenas como candidato en 1988, resultando perdedor tras la llamada caída del sistema de Manuel Bartlett y lo que se denominó el fraude patriótico.
Para calmar los ánimos sociales, así se amalgamaron el Partido Comunista, el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), Partido Socialista Unificado de México (PSUM), Partido Patriótico Revolucionario (PPR), Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), Unión de la Izquierda Comunista (UIC); más adelante se unen a la fusión una parte de la militancia del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). y otros movimientos sociales, campesinos y obreros disidentes.
Entre sus parlamentarios más destacados estuvieron Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Amalia García, Gilberto Rincón Gallardo, Rosario Robles, Alejandro Encinas y Guadalupe Acosta.
En buena medida la debacle perredista se dio por la conformación de las llamadas “tribus”, más de 8 al interior de este instituto político, entre ellas, Izquierda Democrática, Nueva Izquierda, Red de Izquierda Revolucionaria. Alternativa Democrática Nacional (ADN), Democracia Social, Foro Nuevo Sol, Frente Patria Digna, Fuerza Democrática, Izquierda Social (IS), Movimiento Cívico, Movimiento por la Democracia y Vanguardia Progresista entre otras. Que durante años disputaron el poder interno, con métodos más bien fraudulentos y poco democráticos.
Este estira y afloja interno y la derrota en 2012, llevó a los “Chuchos”, encabezados por Jesús Zambrano y Jesús Ortega a controlar el partido del Sol Azteca y será esta corriente la responsable de su destino final.
La conformación de “MORENA” el día 20 de noviembre de 2012, que inició como asociación civil y grupo de apoyo a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, con su posterior triunfo en 2018, luego de 3 intentos, desfondo inexorablemente al PRD.
A finales de agosto, se dirá la última palabra sobre la pérdida del registro del Partido de la Revolución Democrática como fuerza política nacional, se cerrará así una etapa de la vida nacional y de la lucha por la democratización del país.
“Justicia ya patria para todos”. Dirá en su epitafio seguramente.
Y lo que venga será otra historia.
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