México.- Lo que de principio pareció ser la mejor opción, militarizar las aduanas, hoy representa un foco rojo para la economía no solo de los recintos fiscales, sino del país, y es que ceder el poder a personajes que no tienen ni el perfil ni experiencia en manejo de recursos, es un juego en el que la lleva de perder México.
A casi cinco meses de creada, por decreto presidencial y publicada en el Diario Oficial de la Federación, del 21 de diciembre, la Agencia Nacional de Aduana de México (ANAM), no alcanza a consolidarse, como órgano con autonomía técnica, operativa, administrativa y de gestión, pues aún hay faltas en sus procesos de profesionalización.
Hoy, una vez más se ve comprometida su función con el tema de la militarización, pues el cambio de sus Administradores Generales por personal castrense, traspasó su origen de forjar recintos más seguros, para ser una instancia que se tambalea en la lucha de poderes y malos manejos.
Interminable es la lista de quejas y denuncias que a diario aparecen en contra de las aduanas, principalmente en las del norte, por acoso laboral, enriquecimiento ilícito y abusos de poder, a manos de los generales a cargo, sin embargo, cada día la militarización tiene más terreno ganado y, Rogelio Martínez de la O, Secretario de Hacienda, consiente el hecho al entregar más poder en materia económica a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), dejando de lado a la Secretaría de Marina (SEMAR).
Con políticas públicas aprobadas en la Secretaría de Hacienda, y el camino castrense ya marcado en las aduanas, el indicativo está en que falta poco para que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) sea también, entregado a los militares, cuyas consecuencias serían alarmantes, pues entregar por completo los puntos neurálgicos de un país a un sector sin experiencia en recaudación ni manejo de recurso, por el hecho de ser militarizado, podría causar una fuerte recesión económica.
Lo que sucede, es reflejo del poder de unos cuantos que intenta monopolizar los puntos más importantes en la economía de México, pero no para construir estrategias que hagan frente a los problemas que atañen las zonas fronterizas, sino para excusar que a militarización es la clave en la transformación.









