En entrevista con Enfoque, el especialista en Seguridad Nacional Guillermo Valdés explicó que la violencia actual en Michoacán tiene raíces profundas y está vinculada al crecimiento del narcotráfico desde hace más de 40 años.
“Se les hizo muy fácil exportar y luego se aliaron con los cárteles de Sinaloa”, afirmó.
Según Valdés, en los años 2000 la llegada de Los Zetas transformó el conflicto y desencadenó una escalada de violencia en la región.
La Familia Michoacana: el inicio de una de las batallas más violentas
Valdés recordó que la irrupción pública de La Familia Michoacana marcó un hito en la historia criminal del estado, sobre todo cuando la organización difundió un desplegado en Uruapan para anunciar su presencia.
“Ahí comenzó una de las batallas más cruentas entre organizaciones del narcotráfico”.
Posteriormente, en 2008, Los Zetas fueron expulsados del estado y comenzó el reinado de Servando Gómez, alias La Tuta, quien encabezó la agrupación que más tarde evolucionó hacia los Caballeros Templarios.
Operación Michoacán: el origen de la guerra contra el narco
El exfuncionario afirmó que antes de la llamada guerra contra el narcotráfico, el entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel (PRD), solicitó apoyo al Gobierno Federal para contener el avance criminal.
“Fue un gobierno de izquierda el que pidió la intervención del gobierno federal”.
Valdés señaló que la Operación Michoacán —considerada el punto de partida de la estrategia militarizada contra el narcotráfico— se diseñó antes de la llegada de Felipe Calderón a la Presidencia.
“Cuando Calderón comienza la afrenta contra el crimen organizado ya las cosas estaban calientes”.
De acuerdo con Valdés, antes de que Calderón asumiera el cargo, la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) le entregó un documento donde alertaba que el narcotráfico tenía control real en más de 20 estados del país.
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