Delfines en Quintana Roo: traslado a corrales marinos queda en pausa por falta de reglamento
El traslado de delfines hacia corrales marinos en Quintana Roo está detenido por falta de reglamento y protocolos técnicos federales.
Quintana Roo.- La transición de delfines en cautiverio hacia corrales marinos en Quintana Roo permanece detenida por la falta del reglamento y los protocolos técnicos que deben emitir las autoridades ambientales federales. Aunque el sector asegura estar dispuesto a transformar sus instalaciones, la ausencia de reglas específicas impide avanzar con las reubicaciones.
La situación cobra relevancia tras las reformas a la legislación mexicana sobre el manejo de mamíferos marinos bajo cuidado humano.
¿Qué establece la llamada “Ley Mincho”?
El 16 de julio de 2025, el Diario Oficial de la Federación publicó el decreto conocido como “Ley Mincho”, que modificó el artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre.
La reforma establece que los cetáceos bajo cuidado humano deben permanecer en corrales marinos, es decir, espacios delimitados y conectados con el mar, en lugar de albercas o estanques de concreto.
La legislación también contempla restricciones a las interacciones físicas con los animales y prohíbe su reproducción en cautiverio, salvo cuando tenga fines estrictos de conservación.
Sin embargo, para aplicar estos cambios todavía se requiere un marco normativo secundario que establezca cómo deben funcionar estos nuevos espacios.
Falta reglamento para trasladar a los delfines
El principal obstáculo actualmente se encuentra en la falta de reglamentación y protocolos técnicos oficiales.
Los operadores del sector señalan que necesitan conocer con precisión cuáles serán los requisitos para construir y operar los corrales marinos antes de comenzar cualquier traslado.
Entre los aspectos que deben definirse se encuentran:
- Infraestructura y características de los corrales marinos.
- Capacidad máxima de ejemplares por espacio.
- Calidad y monitoreo del agua costera.
- Protocolos veterinarios y sanitarios.
- Alimentación y nutrición de los animales.
- Planes de contingencia ante huracanes y otros fenómenos meteorológicos.
- Procedimientos para el traslado y adaptación de los ejemplares.
La falta de estos lineamientos mantiene en pausa las inversiones necesarias para reconvertir los actuales delfinarios.
El caso de los delfines de Ventura Park
Uno de los casos que refleja esta problemática corresponde a los nueve delfines asegurados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en el antiguo delfinario de Ventura Park, ubicado en la zona hotelera de Cancún.
De acuerdo con la información disponible, seis ejemplares podrían comenzar un proceso de preparación para un eventual traslado.
Los otros tres delfines permanecen en estado crítico, por lo que actualmente no se encuentran en condiciones de ser reubicados.
El caso evidencia la complejidad que implica trasladar animales nacidos o criados bajo cuidado humano hacia espacios marinos abiertos.
Especialistas piden una transición gradual
Biólogos y especialistas en fauna marina advierten que la reubicación no puede realizarse de manera improvisada.
Los delfines que han vivido bajo cuidado humano requieren un proceso gradual de adaptación que considere su condición física, comportamiento, alimentación, relaciones sociales y capacidad para desenvolverse en un entorno diferente.
Además, los corrales marinos enfrentarán condiciones que no existen en una instalación cerrada, como cambios en temperatura, corrientes, calidad del agua y fenómenos meteorológicos extremos.
Por ello, especialistas y operadores coinciden en la necesidad de contar con estándares técnicos antes de iniciar los movimientos.
Quintana Roo espera reglas para reconvertir sus delfinarios
La falta de reglamentación mantiene a los delfinarios de Quintana Roo en un limbo jurídico y operativo.
Aunque existe disposición para avanzar hacia modelos de mayor libertad y entornos semi-naturales, los operadores necesitan certeza sobre las condiciones que deberán cumplir.
Mientras las autoridades federales no publiquen el reglamento y las guías técnicas para habilitar y operar corrales marinos, los proyectos de reconversión y traslado de delfines continuarán suspendidos.
El reto será establecer reglas que permitan cumplir con la nueva legislación y, al mismo tiempo, garantizar que cualquier traslado se realice bajo criterios estrictos de bienestar, seguridad y atención veterinaria.
Javier Vite, corresponsal en Quintana Roo
SC/
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