Mara Rivera
México.- Mucho se habla de los baños del Temazcal, la palabra proviene de la lengua náhuatl, y significa algo así como casa del sudor o casa donde se suda, señala José Antonio Hernández Trejo, especialista en baños de temazcal.
Y luego de advertir que el temazcal es malinterpretado como un sincretismo y ritual espiritual, lo mejor dijo es hablar del “temazcal profesional”, sin sincretismos. Se busca rescatar lo rescatable y basarse más en la ciencia que en la creencia.
“Cuando la gente nos pregunta qué es el temazcal, y qué tipo de temazcal ofrece, siempre decimos que es un temazcal profesional, libre de sincretismo, se le nombra un temazcal inculturado”.

A veces hay gente, refiere que se cohibe o no se da la oportunidad de vivir un temazcal como tal, porque dice voy a ir y me voy a contaminar de cuestiones espirituales. Y en realidad, la palabra temazcal es de una palabra náhuatl o azteca (…) pero desafortunadamente a veces por vender a veces por el show todo el mundo le pone de su cosecha y a veces por ejemplo me dicen: es que yo trabajo el temazcal tal, el temazcal tal, el temazcal tal, el temazcal tal y hay tantas formas de trabajar y yo a veces les he dicho bueno y entonces cuál es el temazcal original, Porque al decir, al todos dar un temazcal diferente, un resultado diferente, ¿quién de ellos tiene la razón? Resulta ser que ninguno.
Refiere que cuando los turistas acuden al Temazcal Tonatiu, ubicado en Tequisquiapan, Queretaro, y premiado por Traveller’s Choice dentro del 10 por ciento de los mejores negocios según las opiniones, las calificaciones y los elementos guardados de millones de viajeros de todo el mundo, siempre les dice que “Tratamos de rescatar lo rescatable, apoyarnos más en la ciencia que en la creencia.”

Existen dos tipos de temazcal tradicionales: los de calor húmedo y los de calor seco. En este que es húmedo las piedras dan calor, una especie de hoguera, y más que un ritual ancestral, la finalidad es puramente curativa o medicinal.
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