México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México y la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús convocaron a una Jornada de Oración por la Paz ante los asesinatos y desapariciones que todos los días se cometen en México.
En un comunicado, las tres representaciones señalaron que todos “necesitamos que estar unidos en este momento en que la indignación de nuestro pueblo, ante la barbarie de la violencia, no está abriendo una puerta para la paz”. “Nuestra apuesta es por el diálogo social para construir un camino de justicia y reconciliación que nos lleve a la paz. Queremos abrir horizontes de diálogo para construir la paz”, apuntaron en la nota los religiosos.
Los asesinatos de dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas, ocurridos hace dos semanas en el estado de Chihuahua, causaron indignación entre sacerdotes y obispos de diferentes estados de México, además de conmover a la sociedad. Este llamado de la Iglesia surge de esos hechos. Ante estos acontecimientos, la Arquidiócesis de México dijo el 26 de junio que los asesinatos de los sacerdotes jesuitas refuerzan el llamado a “examinar la estrategia de seguridad en México, pues vivimos una ola de violencia histórica: el número de asesinatos en lo que va del sexenio supera las 122.000 personas”.
Por ello, la CEM explicó que la Jornada de Oración por la Paz integra cuatro acciones a desarrollarse durante julio en todo México. La primera es que en todas las misas a celebrarse el próximo 10 de julio se honre la memoria de los sacerdotes, religiosos y religiosas que han sido asesinados en el país y ofrecer la intención de la eucaristía por su vida.
La segunda es que se lleven a cabo oraciones comunitarias en lugares significativos que representen a todas las personas que han desaparecido o sufrido una muerte violenta, sean homicidios dolosos o feminicidios.
La tercera acción es que en las eucaristías del día 31 de julio “pidamos por los victimarios”, oremos por sus vidas y la conversión de sus corazones. Y la cuarta y última acción que se propone es que cada diócesis, congregación religiosa o parroquia defina las acciones a emprender para abonar a este camino para la paz, como son horas santas, procesiones por la paz y mensajes al pueblo de Dios.
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