México.- Los índices de felicidad de los mexicanos han caído en los últimos años por distintos fenómenos, naturalmente por la pandemia, pero también por factores políticos que no han sido atendidos, señalaron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Manuel González Oscoy, de la facultad de psicología, refirió que mientras hace unos años estábamos como país en los primeros lugares de población feliz, hoy estamos en el 23 con tendencia decreciente, según datos de la OCDE.
“De haber estado en los primeros 5 lugares, ya nos encontramos en el lugar 23 y ahorita estamos todavía en un lugar más bajo …factores como es la vivienda, el salario, el trabajo …la familia directa, la pareja, los hijos, los que están a nuestro alrededor…otro factor muy importante e inevitable, la salud…la seguridad es la segunda necesidad más importante, y lamentablemente hemos visto como en nuestro país han ido disminuyendo los índices de seguridad y es lo que vemos que ha provocado que México esté dejando de ser un país feliz”, dijo González.
Señaló que estos fenómenos se han visto acentuados en las localidades, donde la narco cultura, tiene una mayor penetración entre la población, en especial entre los jóvenes y en donde la delincuencia organizada tiene mayor presencia, que por si fuera poco se ha visto recrudecida por la violencia intrafamiliar, dejada por la pandemia.
“Como vemos un recrudecimiento en la violencia , violencia intrafamiliar doméstica que se dio mucho en los primeros meses de confinamiento y este repunte de la violencia organizada… narcos o la narcocultura son de los que están más tirando hacia la violencia, si refleja mucho que la cuestión de la violencia organizada, la delincuencia baja mucho la percepción de la felicidad”, expresó.
Los especialistas reconocieron que la pandemia recrudeció esta sensación en todo el mundo, al darse pérdidas de vidas humanas, económicas financieras, de hábitos, duelos prolongados, cambios de rutinas, que generaron incertidumbre, pero a dos años la humanidad y los mexicanos, hemos ido adaptándonos a estos procesos. Finalmente recomendaron que el camino a la felicidad lo tiene que trazar cada persona en lo individual con la identificación de factores como metas, objetivos y planes, concretos y alcanzables, es la explicación que da la académica del departamento de Anatomía de la facultad de medicina Beatriz Montemayor.
“Y aunque no todo en la vida es genética y depende mucho el entorno de él, también depende de nuestros hábitos, podemos desarrollar un hábito para conseguir la felicidad , quizá pensemos que vamos a ser felices cuando nos ganemos la lotería, desafortunadamente si aumenta la felicidad, si es cierto si te ganas la lotería, pero después regresa a esta línea basal, porque nos habituamos a las cosas buenas…. Entonces encontrar este lugar donde estamos a gusto, donde podemos cumplir nuestros objetivos porque tenemos que tener un propósito en la vida e irlo cumpliendo para irnos sintiendo en este estado de felicidad. Por eso, la felicidad es algo que más bien construimos”, comentó Montemayor.
Reconoció que la felicidad es la definición de lo que queremos y podemos alcanzar y que esta va cambiando con el paso de la vida. Recomendó ayudarse químicamente con un pequeño pedazo de chocolate amargo, entre la lengua y el paladar, para estimular los neurotransmisores cerebrales y poder definir lo que nos haga felices.
JJ









