Q.Roo.- Sin contar con la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) expedida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) mantiene en marcha la construcción de una nueva unidad habitacional militar en Chetumal, violentando la normatividad ecológica vigente y encendiendo las alarmas de colectivos locales.
El proyecto, destinado a albergar a personal del Ejército Mexicano, registra un avance físico considerable en la capital quintanarroense. Pese a que el movimiento de tierras, el desmonte de vegetación y el despliegue de maquinaria pesada se desarrollan a marchas forzadas, los registros públicos confirman la ausencia de las resoluciones de impacto ambiental requeridas por ley antes de dar inicio a cualquier edificación de esta escala.
De acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), toda obra de infraestructura que afecte suelos o mantos acuíferos debe someterse a una evaluación previa para mitigar los daños a los ecosistemas locales. Sin embargo, la dependencia federal inició los trabajos omitiendo este trámite obligatorio, incurriendo en una irregularidad directiva en materia de fiscalización ecológica.

El terreno es un polígono de 2.99 hectáreas, de las cuales 2.54 hectáreas tendrán construcciones, por lo que en la solicitud se pedía desmontar y remover esa superficie de selva mediana. La Sedena, al igual que en los proyectos como el Tren Maya, el Aeropuerto de Tulum y la ampliación del muelle en Bacalar, no esperó a contar con el permiso de la Semarnat, cambió sin autorizaciones el uso de suelo de los terrenos forestales y emprendió la construcción, al grado que el avance del proyecto ya es visible en imágenes aéreas y satelitales del terreno, y el sitio ya está identificado por Google Maps como Unidad Habitacional de la Guardia Nacional.
Especialistas y defensores del medio ambiente señalan que la falta de una MIA impide conocer el impacto real de la obra sobre la flora, la fauna nativa y la captación de agua en el subsuelo de la región, un tema sensible dada la vulnerabilidad kárstica del suelo en la península.

El trámite de la autorización ambiental no ha concluido, se ingresó en junio de 2025, pero la Sedena ya realizó el desmonte del predio y avanzado en la construcción de considera la construcción de tres edificios con 20 departamentos cada uno, una casa, tres casetas, una cancha de usos múltiples, áreas administrativas, una alberca, una palapa, cisterna y tanque elevado, áreas comunes, estacionamiento, vialidades y una planta de tratamiento de aguas residuales, todos los cuales comprenden el proyecto.









