México.- Sin avances concluye la primera reunión entre la Alianza de Tranviarios de México (ATM) con el secretario de Movilidad local, Héctor Ulises García Nieto.
El dirigente de la ATM, Gerardo Martínez Hernández, dijo que la autoridad no presentó ninguna propuesta concreta a las demandas de los trabajadores del transporte eléctrico de la capital del país. Señaló que, una vez más, los funcionarios se limitaron únicamente a escuchar los señalamientos del sindicato como si fuera la primera vez.
Exigencia de soluciones para la próxima mesa de trabajo
Ante esta falta de avances, el comité de la Alianza de Tranviarios de México exigió que en la próxima mesa de trabajo, que se llevará a cabo el viernes 23 de enero en la SEMOVI, se presenten soluciones claras y viables.
“Por eso, se planteó de manera muy puntual que el próximo viernes, a la 1:30 de la tarde, tienen que presentar un planteamiento financiero que nos permita saber si realmente hay voluntad de llegar a un acuerdo”.
El emplazamiento a huelga se mantiene firme
Martínez Hernández recalcó que, pese a la disposición permanente al diálogo por parte de los trabajadores, el emplazamiento a huelga se mantiene firme para el primer minuto del 4 de febrero, en caso de que no se cumplan las demandas.
“A los tranviarios nos gusta dialogar y conciliar, pero si no hay una propuesta seria y en firme, el primer minuto del 4 de febrero estallaremos la huelga”, advirtió el dirigente.
Principales demandas y riesgos para la movilidad
Entre las principales exigencias del gremio se encuentran:
- Incremento del 10% sobre el salario mínimo.
- Entrega de uniformes pendientes de años anteriores.
- Capacitación del personal.
- Contratación de trabajadores suficientes para atender la expansión del sistema de transporte eléctrico (trolebús, tren ligero y cablebús).
El dirigente de la ATM recordó que el transporte eléctrico es estratégico para la movilidad de la Ciudad de México y que los trabajadores han mostrado responsabilidad y compromiso con la ciudadanía, pero advirtió que la falta de sensibilidad administrativa pone en riesgo la estabilidad laboral y la operación del servicio.
“Nosotros no somos números, somos personas, y merecemos respeto. El transporte eléctrico es fundamental para la ciudad y no puede seguir operando sin atender las condiciones laborales de quienes lo hacen posible”.
Precisó que una eventual huelga impactaría la operación del trolebús, tren ligero y cablebús, afectando a alrededor de 2 mil 700 trabajadores y a miles de usuarios que diariamente utilizan estos sistemas de transporte sustentable.
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