México.- A un año del asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores cercanos de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, la conferencia conjunta con el secretario de Seguridad, Pablo Vázquez, y la fiscal Bertha Alcalde, dejó entrever una parálisis en los resultados de fondo.
Bajo el argumento del “sigilo procesal” y la “complejidad de la célula criminal”, las autoridades capitalinas intentaron presentar un balance de las indagatorias que, sin embargo, deja más preguntas que respuestas.
Justicia para los eslabones débiles y falta de autores intelectuales
El secretario de Seguridad, Pablo Vázquez, presumió la detención de 18 personas; no obstante, la justicia solo ha alcanzado a los eslabones más débiles de la cadena: encargados de logística, personas que realizaban recargas telefónicas, gestores de placas apócrifas y vigilantes.
Aunque aseguraron que han logrado la identificación de un grupo delictivo con operaciones en la Ciudad de México y el Estado de México, nada se sabe de los autores intelectuales, quienes siguen en libertad. La fiscal Bertha Alcalde admitió que existen “preguntas legítimas sobre el móvil” de un ataque que requirió, al menos, 20 días de planeación para su ejecución.
Ejecuciones internas y peones sacrificados en la célula criminal
Durante la conferencia, los funcionarios señalaron que incluso la misma célula delictiva pudo haber sacrificado a sus propios integrantes mediante ejecuciones internas, como el caso de un sospechoso hallado muerto en Morelos, mientras el “cerebro” del ataque permanece en calidad de desconocido.
A pesar de la falta de nombres clave en la estructura de mando criminal, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, sostuvo que en este caso no habrá olvido ni impunidad, reiterando que la prioridad de su administración es dar con quienes ordenaron el doble homicidio en la calzada de Tlalpan.
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