Japón.- El terremoto de magnitud 7.1 que sacudió la prefectura de Kumamoto, en el suroeste de Japón, ya dejó al menos 34 personas fallecidas y mantiene a miles de habitantes en una situación crítica, marcada por la falta de agua potable, cortes de electricidad y temperaturas superiores a los 35 grados Celsius.
Dos días después del sismo, más de 10 mil personas permanecen en refugios temporales o dentro de sus automóviles, mientras las autoridades intensifican las labores de rescate y distribución de ayuda.
Escasez de agua y electricidad complica la recuperación
Las Fuerzas de Autodefensa de Japón desplegaron camiones cisterna para abastecer de agua a los centros de evacuación, donde cientos de personas dependen de la asistencia gubernamental para cubrir sus necesidades básicas.
De acuerdo con las autoridades, más de 74 mil viviendas continúan sin suministro de agua, mientras que los daños en la infraestructura mantienen sin electricidad a numerosas comunidades.
Los refugios ofrecen alimentos, baños temporales, atención médica y espacios climatizados para reducir los riesgos derivados del intenso calor.
El calor extremo aumenta el riesgo para los evacuados
La primera ministra Sanae Takaichi alertó que las altas temperaturas representan una nueva amenaza para la población afectada.
El calor húmedo característico de Japón incrementa el riesgo de golpes de calor e insolación, especialmente entre adultos mayores, niñas, niños y personas que permanecen durante largas horas dentro de vehículos.
Por ello, el Gobierno ordenó distribuir generadores eléctricos y equipos de aire acondicionado en los refugios, además de garantizar el suministro de gasolina para quienes continúan utilizando sus automóviles como refugio temporal.
Autoridades vigilan el síndrome de la clase turista
Otro de los riesgos que preocupa a las autoridades japonesas es el llamado síndrome de la clase turista, una trombosis provocada por permanecer inmóvil durante largos periodos dentro de un automóvil.
Tras los terremotos registrados en Kumamoto en 2016, varias personas fallecieron por esta causa, por lo que equipos de salud realizan recorridos permanentes para monitorear el estado físico de los evacuados y recomendarles mantenerse hidratados y realizar movimientos frecuentes.
Continúan las labores de búsqueda y rescate
Los equipos de emergencia siguen buscando sobrevivientes entre los edificios colapsados, especialmente en el centro comercial que explotó tras una presunta fuga de gas, donde aún hay personas desaparecidas.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene la alerta por posibles réplicas y exhorta a la población a permanecer en zonas seguras hasta que concluyan las evaluaciones estructurales.
EFE
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