Nueva York.- Cientos de calabazas se tomaron este sábado el parque de la popular Isla de los Gobernadores en Nueva York en el retorno del festival en que niños y adultos dan rienda suelta a su imaginación pintando a esta gran protagonista de la temporada otoñal de múltiples colores, con corazones, gatos o sonrisas, entre otros muchos dibujos, un evento muy arraigado en la cultura estadounidense.
Las áreas verdes y veredas del parque estaban repletas de calabazas de diversos tamaños entre las que las miles de personas que disfrutaron de un cálido día de otoño podían elegir las de su preferencia, con una pequeña aportación para la conservación de la isla, para ser pintadas o llevarlas a casa. Los niños, los que más se divirtieron, corrían de un lado para otro entre calabazas, árboles y hojas que han caído con la llegada del otoño, época en la que la calabaza está en todas partes, desde la decoración de hogares y negocios, para preparar platos, postres o bebidas como el café, que ofrecen a sus clientes diversas cadenas de comida.

La calabaza es también un elemento fundamental en la celebración de Halloween o Día de las Brujas en la que se elige la mejor para esculpir, tras vaciarla, y convertirla en una popular y aterradora Jack-O’-Lantern (linterna de Jack) un personaje que llegó a este país desde una leyenda irlandesa. Cuenta que un vividor logró engañar al diablo y al morir, tras ser rechazado en el cielo y el infierno, vaga por el mundo con una lámpara buscando un lugar para descansar.
Varios niños acudieron este sábado con sus disfraces, en espera del Día de las Brujas, entre ellos vestidos del perro Blue, de calabazas, la bella durmiente, como las princesas de Disney o algún superhéroe. Cinco mil calabazas fueron traídas desde Pensilvania al parque Nolan de la Isla de los Gobernadores (al sur de Manhattan), que este sábado ofreció además al público -que hizo larga fila para tomar el ferry que lleva hasta este lugar- música, teatro y juegos para niños.

Este es el primer festival de calabazas tras la pandemia y atrajo a miles de personas de todas las edades y grupos étnicos, entre ellos la familia Hernández, compuesta por Britney, su esposo José y su hijo Julien, de 5 años. “Venimos con frecuencia a la isla, en verano es muy lindo también”, comentó Britney mientras su niño se entretenía pintando una calabaza de muchos colores. Las calabazas que sobren se donarán a organizaciones locales que luchan contra el hambre, o serán transformadas en abono para la isla. Este festival de calabazas se extiende hasta el próximo fin de semana, tras lo cual la isla cerrará al público durante la temporada invernal.

JJ









