Ciudad del Vaticano.- El Papa León XIV afirmó que los abusos cometidos por miembros del clero “llenan de vergüenza y llaman a la humildad”, y urgió a fortalecer la formación humana y espiritual de los sacerdotes, en una carta apostólica publicada este lunes.
El pontífice estadounidense difundió el mensaje con motivo del 60 aniversario de los decretos Optatam totius y Presbyterorum ordinis, documentos clave sobre la formación sacerdotal y el ministerio presbiteral.
El Papa reconoce crisis de confianza en la Iglesia
En el documento, León XIV reconoce que la Iglesia enfrenta una grave crisis de confianza derivada de los abusos sexuales cometidos por integrantes del clero en las últimas décadas.
“La crisis de confianza provocada por los abusos cometidos por miembros del clero nos llena de vergüenza y nos llama a la humildad”, señala el pontífice.
Ante este escenario, subraya la necesidad de una formación integral que garantice la madurez humana, junto con una vida espiritual sólida, en quienes aspiren al sacerdocio.
Formación sacerdotal debe integrar afectos y espiritualidad
El Papa remarca que el seminario debe ser una escuela de los afectos, donde los futuros sacerdotes aprendan a amar como Jesús.
“Necesitamos aprender a amar y a hacerlo como Jesús”, afirma.
León XIV sostiene que solo presbíteros humanamente maduros y espiritualmente sólidos pueden asumir de manera auténtica el compromiso del celibato y anunciar el Evangelio con credibilidad.
Llamado a evitar el personalismo y la autopromoción
El pontífice también exhorta a los sacerdotes a huir del personalismo y de la autocelebración, incluso cuando el cargo implique visibilidad pública.
Respecto al uso de redes sociales y medios digitales, advierte que deben emplearse con prudencia y discernimiento, siempre bajo el criterio del servicio a la evangelización.
“Todo me está permitido, pero no todo es conveniente”, recuerda el Papa.
Testimonio de vida sobria y casta
Finalmente, León XIV llama a los presbíteros a responder al anhelo de relaciones auténticas presente en la sociedad contemporánea mediante el testimonio de una vida sobria y casta.
El Papa enfatiza que la Iglesia debe ser un fermento de fraternidad, capaz de fortalecer los vínculos humanos y la comunión entre las personas.
EFE
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