Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV acudió este lunes al centro de Roma para venerar la imagen de la Inmaculada Concepción, dando continuidad a una tradición que se remonta a 1857. Durante su oración, pidió que, tras el cierre del Jubileo, se abran “otras puertas de casas y oasis de paz”, se fomente la no violencia y se aprenda “el arte de la reconciliación”.
El pontífice llegó a plaza Mignanelli, junto a la icónica Plaza de España, donde bendijo un ramo de flores blancas con un lazo del Vaticano, depositado a los pies de la columna que sostiene la estatua de la Virgen.
Oración por la paz y reflexión sobre el Jubileo
“Inmaculada, Madre de un pueblo fiel, tu transparencia ilumina Roma con luz eterna”, rezó el papa frente a la estatua, envuelta en flores por la celebración de este dogma católico.
Sobre el Jubileo, que culmina el próximo 6 de enero, añadió:
“Florezca la esperanza jubilar en Roma y en cada rincón de la tierra”.
Pidió que, después de que las Puertas Santas se cierren, se abran nuevas puertas “en las que renazca la dignidad, se eduque en la no violencia y se aprenda la reconciliación”.
También recordó a los miles de peregrinos que han llegado a Roma durante este Año Santo, afirmando que la humanidad, aunque a veces “aplastada”, sigue siendo “recipiente del Espíritu de vida”.
Llamado a la Iglesia y al mundo
León XIV pidió a la Virgen “inspirar nuevas intuiciones” en la Iglesia, tanto en Roma como en las comunidades locales que acompañan las esperanzas y angustias del mundo, especialmente de los pobres y quienes sufren.
El pontífice concluyó encomendándose a la Inmaculada para que interceda por la humanidad en tiempos de cambios que dejan a muchos “desprevenidos e impotentes”.
Un rito que se mantiene desde 1857
Miles de fieles esperaron al papa en la Plaza de España, donde llegó en papamóvil a las 15:55 horas y fue recibido por el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri.
Luego caminó hacia el monumento, rezó, bendijo las flores y saludó uno por uno a los asistentes, entre ellos enfermos ubicados en primera fila. También saludó a la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá.
La tradición de la ofrenda floral comenzó en 1857, cuando el papa Pío IX mandó erigir la columna de la Inmaculada Concepción frente a la embajada de España, tras recibir numerosas peticiones desde ese país para la proclamación del dogma.
Antes de la ceremonia, el pontífice visitó la Iglesia de la Santísima Trinidad, donde fue homenajeado por la Asociación de Comerciantes de Via Condotti.
EFE
SC/









