Ciudad del Vaticano.- El Papa León XIV hizo un llamado firme a fortalecer la educación dentro de la Iglesia con un enfoque centrado en el respeto a la vida humana y en la prevención de cualquier forma de abuso contra menores y personas vulnerables.
Durante una audiencia celebrada este viernes en el Vaticano con los participantes de la asamblea plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el pontífice subrayó que la misión educativa de la Iglesia va más allá de la enseñanza doctrinal.
La educación en la Iglesia debe ir más allá de la doctrina
León XIV afirmó que la tarea de la Iglesia es “mucho más elevada” que la simple transmisión de normas, ética o conocimientos religiosos, y advirtió que no puede limitarse únicamente a la instrucción formal.
En ese sentido, reconoció que en algunos momentos ha predominado la figura del educador como “pedagogo”, por encima de la del “padre”, capaz de acompañar y fortalecer la fe desde la cercanía y el ejemplo.
Prevenir abusos y acompañar a las víctimas, una prioridad
El pontífice enfatizó que las comunidades eclesiales deben fomentar aspectos educativos orientados al respeto de la vida humana en todas sus etapas, con especial atención a:
- La prevención de abusos a menores y personas vulnerables
- El acompañamiento y apoyo integral a las víctimas
- La creación de entornos seguros dentro de la Iglesia
“Es fundamental prevenir toda forma de abuso y caminar junto a quienes han sufrido”, subrayó.
Formar con cercanía, entrega y responsabilidad
León XIV advirtió que “el arte de la formación no es fácil ni improvisable”, ya que requiere paciencia, escucha, guía y evaluación constante. Además, señaló que la formación auténtica debe tomar en cuenta la experiencia de quienes ya han recorrido ese camino.
“Estamos llamados a compartir lo que experimentamos con generosidad, amor sincero por las almas y disposición a sufrir por los demás, como padres que se sacrifican por el bien de sus hijos”, expresó.
Un mensaje de aliento ante los desafíos actuales
Finalmente, el papa alentó a educadores y guías espirituales a no desanimarse, incluso cuando los retos parezcan superar sus capacidades o recursos.
Aseguró que, pese a las dificultades, la labor formativa sigue siendo esencial para construir una Iglesia más humana, cercana y comprometida con la protección de los más vulnerables.
EFE
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