París.- La OCDE ha recortado más aún que hace dos meses sus previsiones económicas para el año próximo, sobre todo en Europa por el impacto de la crisis energética agravada por la invasión rusa de Ucrania, y considera que la prioridad número uno de gobiernos y bancos centrales debe ser la inflación.
En su informe de Perspectivas publicado este martes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) mundial se va a ralentizar seriamente, al pasar del 3,1 % este año al 2,2 % el año próximo.
Además, la recuperación de la que se califica como “la mayor crisis energética desde los años 1970”, tardará en llegar, ya que en 2024 ese crecimiento sólo subirá a un discreto 2,7 %.
Con la excepción de Irlanda, que ha sido objeto de una revisión al alza hasta el 3,8 % y de Japón, que se mantiene en el 1,8 %, los autores del informe han recortado las previsiones para los otros 36 países de la organización respecto al anterior informe semestral que habían publicado en junio.
Y para muchos de esos países también lo han tenido que revisar respecto al estudio interino que dieron a conocer a finales de septiembre.
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