Leópolis (Ucrania).- La perspectiva de la liberación de Crimea es ahora mismo “muy cercana”, afirma a la viceministra ucraniana de Asuntos Exteriores, Emine Dzhapárova, al tiempo que denuncia la creciente persecución rusa de la minoría tártara en esa península, anexionada por Rusia en 2014.
“Rusia ha estado tratando de colonizar la península”, subraya en entrevista a Efe, para afirmar que entre 600.000 y un millón de rusos se han trasladado a Crimea desde su anexión ilegal, mientras que muchos ucranianos han abandonado la península debido a las “violaciones masivas de los derechos humanos”.
Según Dzhapárova, una tártara de Crimea, la situación no ha hecho más que empeorar desde que comenzó la invasión a gran escala de Ucrania, el 24 de febrero pasado.
En la actualidad hay 148 presos políticos, 105 de ellos tártaros de Crimea, y 14 periodistas encarcelados. A la mayoría se les imputa terrorismo, aunque no hayan cometido ni planeado ningún acto violento.
Dzhapárova también subraya que la ofensiva militar rusa contra Ucrania arrancó desde la península: “Crimea, que solía ser una próspera meca turística, se ha convertido en una base militar, una fortaleza y un campo de concentración”.
En concreto, denuncia un adoctrinamiento militarizado de la educación. “Los niños y adolescentes de la Crimea temporalmente ocupada participan en el movimiento paramilitar “Unarmy”, apoyado, en particular, por el mando de la flota del mar Negro de la Federación Rusa”.
Dzhapárova sostiene que liberar Crimea es de vital importancia “para Europa, para la seguridad y la estabilidad regionales, así como para la seguridad alimentaria mundial”.
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