Juan Alberto Vázquez/ Nueva York
EU.- Un fundador de la milicia de extrema derecha, Oath Keepers, fue sentenciado esta tarde en Washington a pasar 18 años en una prisión federal por su responsabilidad en el ataque del 6 de enero al Capitolio de los Estados Unidos.
Junto a una docena de conspiradores, Stewart Rhodes fue acusado de varios cargos siendo el más relevante el de “conspiración sediciosa”.
Esta sentencia es hasta el momento, la más severa de las impuestas a quienes participaron en el intento de impulsar dd manera ilegal un segundo mandato del entonces presidente Donald Trump.
Todas las instancias dieron el triunfo a Joe Biden en las elecciones de noviembre del 2020 y el recuento del 6 de enero era el último paso en el proceso. En un discurso que se le permitió dar antes de su sentencia, Rhodes se calificó co.o “prisionero político” y aclaró que cuando se refirió a un “cambio de régimen” en una llamada telefónica con sus partidarios a principios de esta semana, quería decir que espera que el ex presidente Donald Trump gane en 2024.
En reciente entrevista con CNN, Trump dijo que de regresar a la Casa Blanca emitiría indultos a todos los que han sido encarcelados por su participación en el asalto al Congreso.
“Nunca le he dicho esto a nadie a quien he sentenciado antes: usted representa una amenaza y un peligro continuos para nuestra democracia y el tejido de este país”, asestó por su parte el juez de distrito Amit Mehta al fundador de los Oath Keepers antes de sentenciarlo finalmente a 18 años un castigo calificado como “generoso: incluso por los abogados del acusado.
Rhodes fue condenado por conspiración sediciosa en noviembre junto con Kelly Meggs, miembro de Oath Keepers que conocerá su sentencia en un tribunal de Washington DC en la jornada vespertina de este jueves.
“No nos temerán hasta que lleguemos con los rifles en la mano”, habría redactado Rhodes en un mensaje previo al ataque del 6 de enero del 2021. Después de ese episodio, en una grabación que se mostró en la corte durante el juicio, Rhodes dijo que lo único que lamentaba era no haber podido “traer los rifles”.
Las estrictas reglas impuestas en la capital norteamericana en relación con la portación de armas habrían impedido que los grupos que asistieron al llamado del entonces presidente Trump de “pelear como en el infierno” no llevaran su acostumbrado armamento lo cual evitó una tragedia mayor en aquella jornada.
JJ









