México.- Los recientes acontecimientos en el Golfo Pérsico han generado presiones significativas sobre los sistemas energéticos, de fertilizantes y agroalimentarios a nivel global, debido a la interrupción de flujos comerciales a través del Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo que conecta a los principales productores energéticos con los mercados internacionales.
Implicaciones del conflicto en el Medio Oriente en los Sistemas Agroalimentarios
Al presentar el análisis “Implicaciones del conflicto en el Medio Oriente en los Sistemas Agroalimentarios de América Latina y el Caribe”, Máximo Torero Cullen, jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señaló que, como consecuencia de lo anterior, se ha registrado un aumento en la volatilidad de los precios de la energía y de insumos clave para la producción agrícola.
Precisó que esta crisis no solo impacta a Asia, sino que desde el Este se moverá rápidamente hacia el Oeste. Señaló que, en el caso de América Latina y el Caribe, el conflicto registra una doble dimensión: por una parte, la región desempeña un papel relevante como proveedora de alimentos a nivel mundial y, por otra, enfrenta desafíos asociados a su dependencia de insumos estratégicos importados.
Riesgos de inflación alimentaria y el papel estratégico del Estrecho de Ormuz
El especialista destacó que es esencial el flujo de embarcaciones a lo largo del Estrecho de Ormuz. “La inflación alimentaria entre febrero y marzo no ha subido más del 0.2%, con un máximo del 0.4%. Esto quiere decir que a marzo todavía no hay necesidad de entrar en pánico en términos de precios de los alimentos porque tenemos suficientes inventarios. Pero a medida que esto dure más, la situación va a ir cambiando y los precios de los commodities van a empezar a acelerarse”, advirtió.
Máximo Torero destacó los riesgos de una inflación alimentaria en caso de que el conflicto se prolongue más de 60 o 90 días, pues se estaría llegando a un escenario similar al de la pandemia de COVID-19 en términos de impactos económicos globales.
Por su parte, René Orellana, subdirector general y representante regional de la FAO, recordó que, en condiciones normales, Ormuz canaliza cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo crudo, equivalentes a aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, además de volúmenes relevantes de gas natural licuado y fertilizantes.
JJ









