México.- La Banca Mexicana sigue con niveles elevados de solidez y se recupera con dinamismo, tras los efectos adversos de la pandemia, aunque todavía no logra recuperarse plenamente, afirmó Carlos Serrano, Economista en Jefe de BBVA México, al presentar el informe situación Banca, en conferencia de prensa, detalló que los montos y operaciones con tarjetas tanto de débito como de crédito, han sido los que más aportaron al crédito al consumo durante el año.
El especialista apuntó que a consecuencia de la crisis sanitaria y el confinamiento hubo un exceso de ahorro lo que incrementó la captación bancaria, pero detalló que se ha observado que esos ahorros se han ido consumiendo y estimó que, en el 2023, la falta de esos recursos, representarán uno reto para el consumo. Serrano Herrera, apuntó que los rezagos en la recuperación del crédito se registran principalmente, por la baja en el crédito para las empresas.
“Después de 19 meses de caída, el crédito al sector privado no financiero retomó el terreno positivo a partir de abril…se retoma este crecimiento…todavía no se recupera el nivel que se tenía antes de la pandemia…el saldo promedio entre enero y septiembre del 22 es todavía 6.3% menor en términos reales al del 2019; el que no se haya logrado esta recuperación se debe el crédito empresa que está 10.2% por debajo de su nivel del 19. El caso del crédito a hogares prácticamente recuperado solamente está 0.2% por debajo de su nivel prepandemia…en promedio entre enero y septiembre el crédito al sector privado no financiero, financiero creció 1.4% real anual”.
En ese sentido apuntó que el crédito al consumo consolidó en los 9 meses del año un crecimiento real, sostenido que, en el periodo, representa un 6.1 por ciento, detalló que todos los componentes muestran niveles positivos, es decir consumo, nómina, tarjeta de crédito están creciendo a tasas altas, salvo el rubro automotriz, que por la falta de inventarios no ha logrado despegar de la misma manera. Apuntó que, pese a que el crédito a la vivienda fue el que mejor se comportó durante la pandemia, éste se ha ralentizado en tasas interanuales. Finalmente se indicó que el Índice de Morosidad, aún con la instrucción de normas más estrictas, éstas siguen en niveles bajos, en promedio del 2.7 por ciento, en los primeros 9 meses del año, cifra similar al 2.6 registrado antes de la pandemia.
“El IMOR (Índice de Morosidad) del crédito al consumo sigue estando en mínimos históricos, que en parte esto también se explica los saneamientos de cartera que hicieron antes de la entrada en vigor de esta norma y como resultado también de la crisis de la pandemia y en términos del índice de morosidad, de la cartera hipotecaria, está ha tenido una reducción más lenta y todavía se encuentra si bien en niveles bajos como pueden ver 2.9% todavía son algo mayores a los que veíamos antes de la pandemia, pero en general todas las carteras en el sistema bancario mexicano muestran niveles de morosidad bajo”.
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