La rivalidad entre la polaca Iga Swiatek y la bielorrusa Aryna Sabalenka comienza a tomar peso, a parecerse a uno de esos duelos que marcan la historia, tras años en los que el circuito femenino ha rodado sin orden, sin una brújula en la que buscar el norte.
Cuando entre los hombres el orden establecido comienza a dar síntomas de fin de ciclo, sin un favorito claro para ganar Roland Garros, en el femenino la tendencia es la contraria, con una Swiatek como gran favorita y que podría sumar su tercera corona consecutiva, la cuarta en total, y una Sabalenka como principal rival.
A ambas se suman otras dos pretendientes con muchos argumentos para zarandear esa jerarquía, la kazaja Elena Rybakina y la estadounidense Coco Gauff, que sobresalen de un pelotón de perseguidoras en el que figuran la china Qinwen Zheng, la brasileña Beatriz Haddad, la checa Marketa Vondrousova, la griega Maria Sakkari o la tunecina Ons Jabeur.
Pero los focos estarán centrados en la posible final entre la número 1 del mundo y su delfina. Swiatek parte como favorita clara tras sus recientes triunfos en Madrid y Roma, que le permiten llegar a París, como bien dijo ella misma, “como la rival a batir”.
Su máxima rival, señaló, es ella misma, su capacidad de soportar la presión como hizo en las dos últimas ediciones, cuando también era la clara favorita y no defraudó las expectativas.
Pero ahora, considera, ese factor incide todavía más, porque a más esperanzas, más riesgo de decepción.









