Redacción Deportes, 17 may (AJGD).- Jannik Sinner conquistó este domingo el Masters 1.000 de Roma tras ganar al noruego Casper Ruud por 6-4 y 6-4 y completó así la colección de los nueve títulos del circuito en esta categoría, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en lograrlo.
El italiano, que superó de forma solvente a Ruud, se unió a Rafael Nadal como el segundo jugador en ganar los tres títulos Masters 1000 sobre tierra batida en una misma temporada -Montecarlo, Madrid y Roma-, además de convertirse en el único en conquistar seis de forma consecutiva.
Por su parte, el noruego, el tenista más importante en la historia de su país, no pudo coronar su segundo Masters 1.000 de su carrera tras ganar el año pasado en Madrid, y perdió así su tercera final en este nivel.
Jannik Sinner se reafirmó en Roma como el rompe récords que es: el más joven en ganar los nueve Masters 1000, el primero en lograr seis seguidos, el único junto a Rafael Nadal en conquistar los tres de tierra en una misma temporada, y el encargado de poner fin a la racha de victorias más larga del circuito.
Sinner el hombre de los récords
El tenista de San Cándido parece no tener techo, y está imparable. Confirmó su condición de favorito, no defraudó a su gente, brilló y dejó claras sus intenciones de cara a París. Aunque se mostró en ciertos momentos fatigado, y así lo hizo saber, ninguno pudo arrebatarle el trofeo al que estaba destinado.
En las gradas del Foro Itálico, todas las miradas estaban puestas en él. Tenía en sus manos la oportunidad de alcanzar la gloria para Italia, algo que ningún compatriota lograba en Roma desde que Adriano Panatta lo hiciera por última vez hace cincuenta años. “Obviamente no te vi ganar, a lo mejor ni mis padres estaban juntos todavía”, dijo el italiano sobre la pista a la leyenda del tenis transalpino.
Su camino hacia la historia en Roma pasó, de principio a fin, por Sebastian Ofner, Alexei Popyrin, Andrea Pellegrino, Andrei Rublev, Daniil Medvedev y Casper Ruud. Pero estas dos semanas, según valoró, fueron “verdaderamente largas”, y estuvieron envueltas también en especulaciones sobre su estado físico.
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