Ciudad de México, 18 de Abril.- Los Rayados de Monterrey están moribundos después de caer en el Estadio BBVA ante los Tuzos de Pachuca en la jornada 15 del Clausura 2026. A pesar de arrancar ganando, los regiomontanos no pudieron aguantar el resultado y están a un par de combinaciones de quedar eliminados del torneo.
El marcador de 3-1 en favor de los Tuzos fue un premio exagerado ya que no jugó durante largos lapsos del encuentro, a pesar de eso aprovechó sus oportunidades y minimizó las oportunidades de su rival. El marcador lo abrió Lucas Ocampos de penal al 21’, y los Tuzos dieron la vuelta con Kenedy al 54’, Alan Bautista al 72’ y Enner Valencia al 83’.
Monterrey está prácticamente eliminado después del descalabro en casa al quedarse con 15 puntos y 6 por disputar. El octavo lugar tiene 19 puntos, por lo que Monterrey debe ganar sus partidos restantes y que los seis equipos por encima de ellos pierdan los últimos dos partidos, por lo que, a menos que sucedan muchos milagros, los Rayados están prácticamente fuera de la Liguilla.
Por otra parte, los Tuzos llegaron al subliderato de la competencia tras una buena campaña y completamente merecida, por lo que tienen amplios chances de llegar muy lejos en la Liguilla
La localía y la necesidad impulsaron a Monterrey
Monterrey comenzó con una gran intensidad por la obligación de mantenerse vivo en el torneo. Carlos Moreno fue requerido rápidamente en el cotejo con dos disparos de Luca Orellano que rechazó de buena manera el arquero mexicano.
Conforme pasaron los minutos, los Tuzos equilibraron el trámite del encuentro y ambos equipos intercambiaron posesiones con una lucha incesante por el control del medio campo. Con los hidalguenses metidos en el partido, la promesa de un buen partido tomaba cada vez más fuerza.
El que rompió el cero fue Monterrey cuando, en un tiro de esquina, Víctor Guzmán arrolló a un jugador rayado dentro del área y el silbante Daniel Quintero Huitrón no dudó en señalar el penal. Lucas Ocampos dejó parado a Moreno desde los once pasos e hizo explotar los gritos de la grada y la esperanza de la afición con el gol de la ventaja.
El Gigante de Acero cayó dormido
Tras la anotación, el partido cayó en un ritmo lento e hipnótico donde los regiomontanos controlaron la mayor parte de las acciones pero sin peligrar el marco de Pachuca. Por su parte, los visitantes perdieron la lucidez que mostraron por lapsos de la primera parte y en ningún momento llegaron con claridad a la cabaña de Luis Cárdenas.
Con dos equipos sin idea y la amenaza creciente de la lluvia, la promesa de un partido intenso y de ida y vuelta se esfumó con el silbatazo del central que mandó a las dos escuadras al descanso.
Monterrey se cayó rápidamente en la segunda mitad
El segundo tiempo apuntaba a mantener la misma tónica que el final del primero, con un ritmo semilento y pocas aproximaciones a las áreas.
Sin embargo, al minuto 54, tras un tiro de esquina a favor de Rayados, Luis “Hueso” Reyes le regaló la pelota a Kenedy en medio campo y el brasileño aprovechó el espacio en zona baja rayada para llegar hasta el área, recortó para dejar a tres jugadores rivales en el piso y venció al “Mochis” Cárdenas para empatar el encuentro en un abrir y cerrar de ojos.
Los Tuzos se animaron con la anotación y estuvieron a nada de dar la vuelta cuando, después de un jugadón de Kenedy por banda derecha, el “Pocho” Guzmán remató sobre la línea sin arquero pero Stefan Medina metió la pierna para desviarla de manera milagrosa por encima del larguero.
Monterrey apretó el acelerador porque el empate no le servía de nada en sus aspiraciones de colarse a la Liguilla. Del otro lado, Pachuca entendió que el partido se podría definir en un contragolpe, por lo que buscó la velocidad de Kenedy y de Alexei Domínguez de cara al final del partido.
Ante la incredulidad de los asistentes al Gigante de Acero, los visitantes dieron la vuelta de mano de sus cambios, ya que al minuto 72 Alexei Domínguez dejó plantado a Ricardo Chávez por el costado izquierdo, mandó un centro que cruzó toda el área y Alan Bautista conectó solo a segundo poste para silenciar a toda la grada regiomontana.
A pesar de que Monterrey buscó el empate más con ganas que futbol, Pachuca liquidó el encuentro al ‘83 con un madruguete que sirvió como reflejo de la temporada de Monterrey.
Después de una falta sobre Domínguez, los jugadores locales empezaron a dialogar con el juez. Ante la desatención, Christian Rivera jugó rápidamente para Enner Valencia que mandó el balón a las redes sin inconvenientes para poner el último clavo en el ataúd regio y que la gente abandonara el recinto después de otro fracaso del equipo.
¿Qué sigue para Monterrey y Pachuca?
La ruta de los milagros de Monterrey empezará a media semana cuando reciba a los camoteros del Puebla en la Sultana del Norte en un partido que pinta favorable para los locales, aunque tal vez demasiado tarde.
Del otro lado, los Tuzos viajarán a la frontera para enfrentarse a los Xolos de Tijuana para mantener la buena racha que ha generado en esta campaña.
ESM/Deportes/Amexi









