Redacción deportes, 17 sep (EFE).- Un gol en el minuto 92 de Virgil Van Dijk para el Liverpool, después de la capacidad del Atlético de Madrid de igualar un 2-0 en contra, arruinó la reacción del conjunto rojiblanco en la primera jornada de la Liga de Campeones contra el Liverpool, después de dos tantos en contra en los primeros cinco minutos, un ejercicio de supervivencia hasta casi el descanso y la reacción de la segunda mitad hasta el empate parcial.
En Anfield, el Atlético de Madrid rozó una nueva gesta, pero terminó derrotado 3-2 por el Liverpool con un cabezazo agónico de Virgil Van Dijk en el minuto 92. El partido comenzó de la peor manera para el equipo de Diego Simeone: en apenas cinco minutos, los ‘reds’ ya ganaban 2-0. Primero, un tiro libre de Salah se desvió en Robertson y Barrios para abrir el marcador, y poco después, una combinación veloz entre Gravenberch y el propio Salah dejó sin respuesta a la defensa rojiblanca.
El Atlético apunto de la heroica
El Atlético, debilitado por varias bajas, tardó en reaccionar. Con un inicio titubeante y replegado en exceso, apenas generó peligro en la primera media hora, mientras Salah y Gravenberch amenazaban una y otra vez la portería de Jan Oblak. Un penalti señalado por mano fue anulado tras revisión del VAR, lo que dio oxígeno a los visitantes. Cuando parecía que el descanso llegaría con una desventaja más amplia, apareció Marcos Llorente para acortar distancias al filo del medio tiempo, devolviendo la esperanza.
En la segunda mitad, el Atlético se soltó y compitió de tú a tú. Raspadori y Llorente rozaron el empate, mientras Salah estrelló un disparo en el poste. Simeone movió el banquillo con Koke, Sorloth y Nahuel Molina para equilibrar el juego. La insistencia tuvo premio en los minutos finales: Llorente, héroe en el histórico 2-3 de 2020, firmó el 2-2 con un tiro que se desvió en Mac Allister.
Cuando el empate parecía sellado, Van Dijk apareció en el tiempo añadido para ganar un salto sobre Robin Le Normand y sentenciar. Pese a la derrota, el Atlético mostró orgullo y carácter, capaz de levantarse tras un inicio catastrófico, pero incapaz de evitar el golpe final en uno de los estadios más exigentes de Europa.
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