México.- Nos encontramos entre la gran e histórica fiesta mexicana que disfrutamos el pasado martes 24 de junio y la que será, o así se espera, el martes entrante que tendrá seguramente más color, siempre y cuando la selección mexicana gane y acceda los octavos de final de la Copa del Mundo porque como nunca, el futbol ha logrado la unidad en un país necesitado de un respiro que ojalá y se pueda quedar por siempre.
Lejos de los 50 o 150 mil pesos que puedan costar los boletos en reventa por persona, sin importar la situación económica compleja que viven la inmensa mayoría de los mexicanos, el Azteca se llenará hasta las lámparas para ver con la misma esperanza que en los juegos anteriores, pero sin duda con una mayor confianza justo por la solvencia recientemente mostrada.
Mientras conocemos el rival en los dieciseisavos de final, mientras la selección mexicana trabaja y pone atención en los ajustes sobre situaciones adversas detectadas en el campo ante Chequia, mientras seguimos con esa ilusión que mantiene con un nervio especial pero disfrutable a todo el país, sin importar por ahora Rocha Moya o Hernán Cortés, es tiempo de entender el fenómeno social que genera el futbol.
Por favor, sigamos disfrutando la fiesta de este fantástico deporte y demostramos ese orgullo de ser mexicanos con toda la educación posible, y estemos preparados para aguantar y reconocer con aplausos hasta donde la selección tenga capacidad, después de todo conocemos que levantar la Copa del Mundo todavía no esta reservada para nosotros, aunque, ¡ y si sí !
Fernando Espinosa









