PLAZA & JANÉS/PENGUIN BOOKS.- “El viento conoce mi nombre” es el nombre de la más reciente novela de la escritora chilena Isabel Allende, quien en esta ocasión explora la trágica y dramática la crisis humanitaria que padecen los refugiados que hay en la frontera entre México y Estados Unidos y a la que los gobiernos no ponen fin.
“El viento conoce mi nombre” mezcla las historias de Samuel Adler, un niño judío austriaco refugiado que nunca más volverá a ver a su familia, y de Anita Díaz, que, 80 años después, huye con su madre de El Salvador, pero su llegada a la frontera mexicana con Estados Unidos coincide con una nueva política gubernamental que las separa y la niña se queda sola.
Durante una rueda de prensa digital con medios de comunicación de todo el mundo, Isabel Allende detalló que: Es muy difícil explicar hasta qué punto es trágico lo que ocurre con los refugiados en esa frontera, con zonas controladas por narcotraficantes y pandilleros, en campamentos sin agua y sin letrinas, donde las muchachas piden pañales porque no pueden salir a hacer pipí porque las violan o las matan.
Isabel Allende recalcó que: Es algo que sigue sucediendo hoy y los gobiernos lo saben y no le han puesto final. También considera que hay que permitir que la gente que quiera ir a Estados Unidos a trabajar lo pueda hacer, ya que el país lo necesita.
Isabel Allende, quien vive desde hace ya algunos años en California aseguró que: Ningún estadounidense hace el trabajo que hacen los inmigrantes por ese dinero, nadie, y podrían tener un permiso para entrar, trabajar y volver a salir. Y señaló que, no habría refugiados si no fuera por la situación de extrema violencia o pobreza que viven en sus lugares de origen. No se va a resolver ese problema global si no damos una acción global, que no es separando a la gente con una muralla.
Isabel Allende, que nació en Perú en 1942, fue criada en Chile y vive como inmigrante en California desde 1987, cree que las cosas se podrán solucionar cuando termine el patriarcado y sea reemplazado por un sistema “más humano”.
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