Científicos del Instituto Tecnológio de Massachusetts (MIT) descubrieron que la porosidad de la corteza lunar, que llega hasta muy por debajo de la superficie, puede revelar mucho sobre la historia del bombardeo de la Luna.
En un estudio publicado en Nature Geoscience, demostraron mediante simulaciones que, al principio del periodo de bombardeo, la Luna era muy porosa, casi un tercio de lo que es la piedra pómez.
A lo largo de unos 4 mil millones de años asteroides y cometas masivos y, más tarde, las rocas más pequeñas y los desechos galácticos han impactado contra la Luna. Este turbulento periodo terminó hace unos 3 mil 800 millones de años, trajo cono consecuencia una superficie fuertemente craterizada y una corteza agrietada y porosa.
Los científicos suponían que luego de una avalancha continua de impactos iría aumentando lentamente la porosidad. Pero, sorprendentemente, el equipo descubrió que casi toda se formó muy rápido con esos impactos masivos, y que el ataque continuado de objetos más pequeños en realidad compactó su superficie.
Estos choques violentos posteriores, más pequeños, actuaron en cambio para apretar y compactar algunas de las grietas y fallas existentes en el satélite.
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