La isla de Madagascar está situada a unos 400 kilómetros de la costa de África Oriental y está considerada una de las últimas grandes masas de tierra colonizadas por humanos, además de ser un lugar de biodiversidad única.
Sin embargo, a lo lardo de su historia, la isla africana perdió hace mucho tiempo todos sus vertebrados de cuerpo grande, incluidos los lémures gigantes, los elefantes, las tortugas y los hipopótamos.
Un estudio genético humano publicado en Current Biology vincula la pérdida de grandes vertebrados en Madagascar con la primera gran expansión de los seres humanos en la isla, hace unos mil años.
“Esta expansión demográfica humana fue simultánea con una transición cultural y ecológica en la isla. Alrededor del mismo período, aparecieron ciudades en Madagascar y desaparecieron todos los vertebrados de más de 10 kilogramos”, ha señalado el investigador del Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS) en Toulouse, Denis Pierron.
El experto ha explicado que los orígenes de los humanos en Madagascar “han sido durante mucho tiempo un enigma”. La isla es el hogar de 25 millones de personas que hablan un idioma asiático a pesar de la proximidad de la isla al este de África. Otros grupos que hablan idiomas similares viven a casi seis mil 500 kilómetros de distancia.
Las personas que viven en Madagascar tienen sus raíces en dos pequeñas poblaciones: una de habla bantú de África y otra de habla austronesia de Asia.
Los investigadores han concluido que la población asiática ancestral malgache estuvo aislada en la isla durante más de mil años con un tamaño de población efectivo de unos pocos cientos de individuos.
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