México.- La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, continúa escalando con enfrentamientos directos, bombardeos y una creciente tensión internacional que mantiene en alerta al mundo entero.
El conflicto comenzó con ataques aéreos coordinados de Washington y Tel Aviv contra instalaciones militares y nucleares iraníes, lo que desató una respuesta inmediata de Irán mediante misiles y drones contra bases estadounidenses y territorio israelí.
A casi un mes del inicio de la ofensiva, la guerra ya se ha extendido a varios países de la región, incluyendo Líbano, Kuwait y Jordania, lo que confirma su dimensión regional.
Bombardeos, operaciones encubiertas y miles de víctimas
Las hostilidades no se han limitado a ataques convencionales. Israel ha intensificado operaciones de inteligencia y asesinatos selectivos contra altos mandos iraníes, en una estrategia que busca debilitar la estructura del régimen.
Por su parte, Irán ha respondido con ofensivas que han impactado infraestructura militar y energética en la región, mientras el número de víctimas continúa en aumento, con miles de muertos reportados en distintos frentes.
Además, el conflicto ha puesto en riesgo rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, clave para el suministro mundial de petróleo, generando volatilidad en los mercados energéticos.
Estados Unidos refuerza su presencia militar y presiona por un acuerdo
En medio de la tensión, Estados Unidos ha desplegado tropas adicionales en Medio Oriente, incluyendo miles de paracaidistas, para fortalecer su capacidad de respuesta ante una posible escalada mayor.
Sin embargo, al mismo tiempo impulsa una vía diplomática: la Casa Blanca ha propuesto un plan de paz de 15 puntos que incluye limitar el programa nuclear iraní y garantizar la seguridad en rutas energéticas.
A pesar de ello, Irán ha negado avances concretos en las բանակցaciones y mantiene una postura firme frente a las condiciones impuestas por Washington.
Negociaciones inciertas y riesgo de una guerra mayor
Aunque existen señales de diálogo, la posibilidad de un acuerdo sigue siendo incierta. Estados Unidos asegura que las conversaciones han sido “productivas”, mientras que Teherán desestima esas afirmaciones y exige el levantamiento de sanciones antes de cualquier pacto.
Expertos advierten que el conflicto podría prolongarse o incluso intensificarse si fracasan los esfuerzos diplomáticos, lo que aumentaría el riesgo de una guerra de mayor escala en Medio Oriente.
Impacto global: economía, energía y estabilidad internacional
La guerra no solo afecta a la región: el impacto ya se siente a nivel global.
El aumento en los precios del petróleo, la incertidumbre en los mercados y el temor a una recesión mundial reflejan la magnitud de la crisis.
Además, la participación indirecta de otras potencias y aliados regionales mantiene abierta la posibilidad de un conflicto aún más amplio.
Redacción ENfoque
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