Juan Teniente, corresponsal Nuevo León
Con la presencia en el palco del estadio Monterrey de la princesa de Japón, Hisako de Takamado, acompañada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se disputó en la sultana del norte el partido 1000 en la historia de los mundiales, que terminó con goleada de Japón al conjunto de Túnez, al son de cuatro goles por cero.

Además de las personalidades antes mencionadas, también se dieron cita en el palco leyendas del balompié como el búlgaro Hristo Stoichkov, el croata Davo Suker y el español Sergio Ramos, todos ellos con un brillante pasado en las justas mundialistas.
El conjunto nipón gozó del apoyo de sus aficionados y de los regios que acudieron al estadio, y pintaron las gradas del llamado “gigante de acero” de azul por las camisetas del equipo japonés. Los “oles” aparecieron en la tribuna con los constantes toques de los “Samuráis Azules”, quienes tuvieron la esférica en sus botines en un 65 por ciento de los minutos disputados en la primera parte. Por supuesto, “la ola” apareció en el estadio regiomontano, además de los cánticos de los aficionados a favor del cuadro del Sol Naciente.
Tampoco se quiso quedar fuera de la fiesta el embajador de Japón en México, Kozo Honsei, quien a través de su cuenta de “X” hizo votos para que su selección quede como líder de grupo y juegue en dieciseisavos de final en Monterrey.
Y en el Fan Fest la alegría se desbordó, donde la lluvia por fin dio tregua por unos momentos a los regiomontanos, y se registró una gran asistencia al Parque Fundidora, donde los hinchas mexicanos hicieron la clásica cargada a un aficionado japonés y vibraron con los goles del conjunto asiático, en una jornada marcada con saldo blanco.


JAP









