México.- Aunque México avanzará de forma gradual hacia una jornada laboral de 40 horas semanales, la ley reglamentaria del artículo 123 constitucional, o Ley Federal del Trabajo, aprobada este miércoles en el pleno del Senado, no modifica el esquema tradicional de seis días de trabajo por uno de descanso.
El dictamen aprobado por unanimidad de votos deja claro que, pese a la reducción gradual de horas laborales, se mantiene intacto el artículo 69, que establece que por cada seis días de trabajo deberá otorgarse al menos un día de descanso con goce de salario íntegro, como lo explicó Manuel Huerta Ladrón de Guevara, senador de Morena y presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Primera.
“En otras palabras, esta reforma no cancela el modelo de cinco días de trabajo por dos de descanso, simplemente evita convertirlo desde ahora en la única fórmula constitucionalmente válida para todos los sectores. Esta es una distinción importante, porque legislar con seriedad también significa entender que la protección de derechos debe ser compatible con la diversidad de jornadas, de turnos y de actividades que existen en el país. Lo responsable no es confundir la meta con una sola vía para alcanzarla, la meta es clara, bajar de 48 a 40 horas semanales”, declaró.
Oposición critica el dictamen: acusan “gato por liebre” en días de descanso
El coordinador de Movimiento Ciudadano (MC) en el Senado, Clemente Castañeda, fijó una postura crítica pero a favor de reducir la jornada laboral, al advertir que el dictamen representa un avance, aunque insuficiente para garantizar plenamente los derechos de los trabajadores. Desde tribuna, el legislador alertó que la propuesta actual no asegura de manera expresa ese descanso de dos días a la semana, lo que abre la puerta a que persistan los acuerdos desiguales entre patrones y empleados.
“Para que nos quede claro y no nos den gato por liebre: seis días de trabajo, dice la Constitución, un día de descanso. Por eso lo que plantea esta iniciativa es que los trabajadores podrán acordar con el patrón esquemas de distribución de la jornada laboral y de descanso. Pero seamos serios y honestos, hay una asimetría tremenda en la relación laboral y esto implica que en los hechos no hay garantías para modificar sustancialmente el régimen de descanso”, aseveró.
También, el PAN y el PRI protestaron por el régimen de descanso. A nombre del PRI, su secretaria general, Carolina Viggiano, fijó postura a favor, aunque dejó claro que el respaldo no implica aval al contenido final ni al cumplimiento de los compromisos hechos por el gobierno. Subrayó que está lejos de la promesa original de campaña: una semana laboral de cinco días con dos de descanso.
“La promesa original era muy simple y poderosa: cinco días de trabajo con dos días de descanso. Esa fue la oferta electoral que se les hizo a los trabajadores de México. Una semana laboral humana como la que tienen en Alemania, Francia o España. Esa promesa movilizó a millones”, acusó. Por su parte, el senador del PAN, Raymundo Bolaños, expresó el respaldo de su bancada, aunque advirtió inconsistencias y riesgos para las pequeñas empresas.
Calendario de implementación y protección al salario del trabajador
El punto central de la reforma es la disminución progresiva de la jornada semanal hasta llegar a las 40 horas en el año 2030; sin embargo, no se contempla obligatoriamente la semana de cinco días. Esto implica que los trabajadores seguirán laborando seis días a la semana, pero con jornadas diarias ajustadas.
El decreto establece una transición escalonada:
- 2026: 48 horas
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
Durante este periodo, empresas y trabajadores deberán adaptar sus esquemas sin afectar la productividad. El dictamen refuerza que el día de descanso debe otorgarse con salario íntegro, es obligatorio tras seis días de trabajo y no puede ser sustituido sin compensaciones legales. Además, quienes laboren en domingo seguirán teniendo derecho a una prima dominical de al menos 25%.
Otro punto clave es que la disminución de horas laborales no implicará reducción de sueldos, salarios ni prestaciones. La reforma también introduce la obligación de un registro electrónico de la jornada laboral y límites más claros al tiempo extraordinario, que no podrá exceder 12 horas diarias sumando jornada ordinaria y extra.
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