México.- La reapertura y operación de un salón de belleza dentro del Senado de la República tomó nuevos tintes.
Tras ser sorprendida en horario laboral mientras se hacía un tratamiento para el cabello, la senadora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Juanita Guerra Mena, rompió en llanto, al acusar una campaña de hostigamiento, amenazas y persecución en su contra.
Senadora exige aclarar autorizaciones y tarifas del salón
La legisladora de Morelos exigió formalmente que se aclare, quién, cómo y cuándo autorizó la reapertura del famoso salón y denunció entre lágrimas, la ausencia de respaldo y solidaridad de sus propias compañeras de Morena, que la invitaron a utilizar este servicio.
Aunque evitó dar nombres, pidió que sean las propias coordinaciones quienes aclaren quién autorizó la instalación del servicio, quién fijó las tarifas y quién llevó al personal que lo opera.
La legisladora fue más allá y acusó que quienes hoy guardan silencio o se deslindan son las mismas que conocían y utilizaron el lugar, pero que ahora niegan su existencia, dejándola sola frente al escándalo mediático.
Senadora afirma que pagó 500 pesos y pide revisar cámaras
Durante la entrevista en medio de sollozos Guerra Mena confirmó haber acudido al salón el pasado 4 de febrero y aseguró que pagó 500 pesos por el servicio, el cual, dijo, corresponde a una tarifa establecida.
Afirmó que su estancia fue de apenas 20 minutos y sostuvo que no incurrió en ninguna falta, al tiempo que pidió que se revisen las cámaras de seguridad para demostrar que trabajó el resto del día en el recinto legislativo.
“No me parece poco ni mucho, es lo que me cobraron. Yo hablo con la verdad”, señaló la senadora, quien insistió en que no fue un privilegio ni un servicio gratuito, y que su asistencia se dio tras una invitación hecha desde hace aproximadamente un año.
Acusa persecución tras denuncias contra autoridades de Morelos
Juanita Guerra aseguró que es víctima de una prosecución, hostigamiento y amenazas de muerte, desde que denunció a Cuauhtémoc Blanco y al alcalde de Cuautla por temas de extorsión, corrupción y violencia.
Incluso afirmó que no cree en las casualidades y que la grabación forma dentro del salón forma parte de una estrategia para desacreditarla.
Sin embargo, insistió en que el tema central no debería ser su imagen personal, sino la falta de transparencia en la autorización del servicio y el silencio de quienes participaron.
Debate y fracturas internas entre legisladoras
El caso del salón de belleza no solo abrió un debate sobre el uso de instalaciones del Senado, sino que también evidenció fracturas internas entre legisladoras, particularmente en materia de respaldo político y solidaridad de género.
“Mis compañeras no han sido solidarias. Quienes gritaron, quienes señalaron, no han dado la cara”, reclamó Guerra Mena.
FF









