Mario González
México.- La primera acción de la Fiscalía General de la República a cargo de Ernestina Godoy, fue detener al ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, por operaciones con recursos de procedencia ilícita, cuando nadie lo esperaba. ¡Excelente! Esperemos que ahora se armen bien las carpetas de investigación y que el ex gobernador pague por sus delitos, si se comprueba su responsabilidad.
El ex gobernador fue extraditado de Estados Unidos en 2022 para enfrentar cargos de la Fiscalía de Chihuahua. Dos años más tarde fue puesto en libertad condicional. Entonces se comenzó a tramitar con Estados Unidos la posibilidad de llevarlo a proceso por otros delitos federales en México, por parte de la FGR, autorización que apenas llegó éste 4 de diciembre.
Otro de los primeros actos de la Fiscalía a cargo de Godoy fue la presentación de una acusación contra el aún convicto ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien purga una sentencia por desvío de recursos en su Estado. La FGR pretende llevarlo a proceso por desvío de recursos federales.
Todo bien, muy bien… pero… insisto, estas son las primeras acciones de la nueva Fiscalía sobre temas de corrupción. Una Fiscalía que todos observamos por la forma en que se dio el relevo de la institución de procuración de justicia más importante del país.
Y qué bien que se persigan actos de corrupción, aunque sea de personas en libertad condicional, en prisión, y de cualquier signo político. Pero solo espero que esto no sea un aviso de lo que viene. Sí porque hay un montón de casos que están en la Fiscalía por corrupción de actuales funcionarios públicos. Funcionarios ligados a la 4T, legisladores, gobernadores y ex gobernadores.
El tema de huachicol fiscal ha salpicado a todo el movimiento de la Cuarta Transformación. Un escándalo de millonarias proporciones que va más allá de lo económico porque contrasta con la retórica de cero corrupción, austeridad, “somos mejores” y “moralmente superiores”. Aquí hablamos de traiciones incluso al propio movimiento. Investigar este delito es fundamental para esta nueva fiscalía que nace con la percepción de que el relevo de su ex titular se dio precisamente por investigar el tema.
Por supuesto nadie se va a rasgar las vestiduras por los ex gobernadores Duarte, pero creo que la gran prueba de la Fiscalía no está ahí, en todo caso está en su capacidad y voluntad de perseguir delitos trate de quien se trate. Y si decide no actuar en contra de personajes identificados con la 4T, entonces estamos ante un uso faccioso de la procuración de justicia como muchos advertían.
Hoy pocos extrañan la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero, su lentitud e ineptitud. Pero la nueva fiscal está obligada a demostrar que es mejor, mucho mejor. Y por eso la expectativa es alta.
Estas son las primeras acciones de la Fiscalía. En medio de escándalos de corrupción que poco tienen que ver con César o Javier Duarte. La Fiscalía está a prueba.
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