México.- La exhortación apostólica “Dilexi te” del Papa León XIV enfatiza que los pobres no son ajenos, sino parte de nuestra propia comunidad. Reconoce múltiples formas de pobreza —material, moral, espiritual, cultural y social— y llama a responder con amor, justicia y esperanza.
La visión de la Iglesia sobre la pobreza
En su editorial Desde la Fe, la Iglesia católica destaca la importancia de atender todas las pobrezas, no sólo las materiales, y de fortalecer los vínculos humanos. El Papa critica la meritocracia que desestima a quienes, a pesar de su esfuerzo, no logran dignidad.
“Dilexi te, un documento del que recomendamos ampliamente su lectura desarma múltiples prejuicios, entre ellos el ya famoso, los pobres son pobres porque quieren. León XIV llama falsa visión de la meritocracia, esta idea que solo reconoce mérito al éxito, ignorando a quienes trabajan sin tregua y aun así no logran vivir con dignidad,” apunta.
Llamado a la acción y educación sobre la pobreza
Por ello, invita a la acción colectiva y a la educación sobre la pobreza como un asunto humano, esencial para la fe.
“Para la pobreza moral y espiritual se requieren comunidades que sanen soledades, perdonen, acompañen y abran caminos de sentido, y, por supuesto, el fortalecimiento del principal núcleo social, la familia. Ante la pobreza cultural, la formación y la educación son igual de urgentes y, frente a las fragilidades personales o sociales, es necesario fortalecer el cuidado de la salud mental, la construcción de redes de apoyo y la protección de la infancia,” advierte el documento Dilexi te.
Los pobres como maestros de esperanza
La jerarquía católica al final, recuerda que los pobres son “nuestros” y maestros de esperanza, y que atender sus necesidades es fundamental para vivir el reino de Dios en la historia.
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