Redacción
México.- Por octavo día consecutivo, Culiacán, Sinaloa, despierta bajo una ola de violencia que incluye ejecuciones, enfrentamientos y la continua donación de armas de fuego.
La particularidad de esta guerra interna entre fracciones del Cártel de Sinaloa ha sido marcada por un inquietante sello: “rancho y pizza”, símbolos que se han convertido en la firma de las ejecuciones, dejando en claro a qué facción pertenece la víctima.
De los 33 asesinatos oficiales registrados hasta la fecha, algunos cuerpos han sido encontrados con un sombrero, señalando su supuesta afiliación a la facción de Ismael “El Mayo” Zambada, ahora bajo la dirección de Ismael Zambada Sicairos, conocida como la “Mayiza”.
Otros, en cambio, han aparecido junto a cajas de pizza o rebanadas de este alimento, lo que indica una conexión con la “Chapiza”, liderada por Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
La mañana del 16 de septiembre, un nuevo enfrentamiento entre fuerzas militares y civiles armados tuvo lugar en la colonia La Campiña, dejando a un militar muerto.
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, lamentó la pérdida y confirmó que ya se solicitó al Gobierno Federal un incremento de refuerzos militares, así como más aviones “Texanos” para fortalecer los operativos en la zona.
La Fiscalía General de Sinaloa, encabezada por Zulema Sánchez Kondo, abrió una investigación para determinar el significado detrás de los sombreros y las pizzas encontradas junto a los cuerpos.
Aunque la fiscal aclaró que estos elementos no constituyen un “indicio pericial”, sí los están investigando como un posible mensaje de los grupos criminales involucrados en esta disputa interna.
Los cinco cuerpos encontrados con sombreros el pasado domingo 15 de septiembre sobre la carretera Internacional México 15, por ejemplo, aún no han sido atribuidos a ninguna facción en particular.
El hallazgo de una cabeza decapitada sobre una caja de pizza, localizado el viernes 13 de septiembre cerca del Parque Culiacán 87, también es investigado bajo los términos de su conexión con el crimen organizado.
El gobernador Rubén Rocha Moya reiteró que la situación de violencia que atraviesa Sinaloa no es inédita, sino una consecuencia del quiebre entre facciones del crimen organizado. A pesar de la gravedad de los hechos, aseguró que los operativos implementados están funcionando y que el Gobierno no está siendo superado por la violencia.
“No estamos rebasados, los operativos están sofocando la situación, aunque es complicada. Hemos logrado importantes decomisos de armas, lo cual es un avance significativo”, explicó Rocha Moya.
Además, el mandatario reveló que ha recibido amenazas directas, tanto en las redes sociales como a través del hackeo de las páginas oficiales del Cobaes y SATES, en las que se publicaron mensajes intimidantes dirigidos hacia él.
Además, se reportó el desplazamientos de familias en zonas como Concordia debido a los enfrentamientos.
Sinaloa atraviesa una de las jornadas más violentas de los últimos años, sin embargo, el gobierno local insiste en que los operativos seguirán reforzándose y que la violencia será controlada. Mientras tanto, “rancho y pizza” continúan dejando su huella en las calles de Culiacán.
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