Fuente: Gerardo Cedillo, reportero
México.- Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, reiteró que “mi sueño es ser presidente de la República, pero no voy a dejar trozos de dignidad en el camino”.
Al inaugurar en el Senado el Parlamento Juvenil de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el presidente de la Junta de Coordinación Política, a pregunta expresa respondió que en esta última etapa de su vida ha decidido, como una definición política, “estar en el movimiento que funde hace varios años y estar en el movimiento que encabeza el presidente López Obrador”.
“Mi sueño es ser presidente de la República, pero no voy a dejar trozos de dignidad en el camino. (…) He decidido jugármela ahí y, por eso me parece importante que cada uno asuma su responsabilidad como quiera”.
Anticipó que el Congreso de la Unión puede recibir de un momento a otro una iniciativa para que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sean electos por el voto ciudadano. Afirmó que la resolución de nueve ministros que invalidaron la primera parte del Plan ‘B’ en materia electoral, “vino a colocar nuevamente sobre la mesa la impostergable necesidad de llevar a cabo una reforma de fondo en el Poder Judicial”.
En un texto publicado en sus redes sociales, titulado “Reforma impostergable”, el político de Zacatecas recordó que el argumento para la negativa de éstos fue que el Congreso de la Unión incurrió en lo que, a su juicio, fueron graves violaciones al proceso legislativo establecido.
“Más allá de las implicaciones de esta decisión, conviene reiterar un punto sobre el que hemos sido enfáticos y que se refiere a la necesidad de reformar un poder que a lo largo de décadas ha permanecido distante de los intereses reales del pueblo mexicano”, citó.
Acusó que las y los ministros “no están midiendo la realidad del país, pero sobre todo no toman en cuenta que su determinación afecta su credibilidad ante un pueblo que ya demostró su poca confianza en personas juzgadoras y magistradas”.
Reiteró que recientemente salió a la luz el hecho de que las y los ministros gozan de un conjunto de privilegios, que los sitúan como una auténtica casta dorada, que tiene poca o nula representatividad (ya no digamos empatía) con los intereses de la mayoría de la población.
Refirió que, en un país como México, en donde se articulan esfuerzos enormes por revertir los niveles de pobreza y el abandono ocasionados por más de 30 años de gobiernos neoliberales y políticas sociales nulas, conocer estos desmesurados privilegios resultan insultantes.
FF









