Una conmovedora historia basada en un hecho real en la puesta en escena El ángel de Varsovia
Rocío Hernández ° Su temporada comprende del 29 de junio al 23 de julio en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque. Irena Sendlerowa fue una enfermera y trabajadora social que durante la Segunda Guerra Mundial ayudó y salvó a más de dos mil quinientos niños judíos del Gueto de Varsovia, destinados a […]
Rocío Hernández
° Su temporada comprende del 29 de junio al 23 de julio en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque.
Irena Sendlerowa fue una enfermera y trabajadora social que durante la Segunda Guerra Mundial ayudó y salvó a más de dos mil quinientos niños judíos del Gueto de Varsovia, destinados a ser víctimas del holocausto en los campos de exterminio nazi.
Este es un relato doloroso y al mismo tiempo entrañable. Un monólogo donde la protagonista, tiempo después de haber terminado la guerra, le habla a las y los espectadores desde la intimidad de su habitación. En su memoria residen los sucesos que marcaron su existencia: “Los recuerdos es lo único que tenemos….”. Y en tiempos de paz: “de los alemanes me gustaba la música, de los rusos la novela…”.
A pesar de ser arrestada y condenada a muerte, Irena logró escapar el día de su ejecución. Ella fue una de las heroínas anónimas, así como muchos otros en esa lamentable guerra. La protagonista nunca desistió de liberar a esos niños judíos condenados como ella a la muerte en los campos de exterminio.
En alguna entrevista realizada a Irena después de la guerra, ella mencionó que “el verdadero coraje le pertenecía al gran equipo de héroes anónimos que arriesgaron su vida para salvar a los pequeñitos. A las adolescentes, valientes e intrépidas que le llevaban a los niños cuando los pases para el gueto fueron cancelados. A los choferes de tranvías, conserjes y porteros. A los hombres que arrojaron dinero en paracaídas en Varsovia. A las monjas, enfermeras y familias adoptivas que escondieron y cuidaron de ellos. Sobre todo, a las madres y padres que los dejaron ir”.
Irena insistió que ella fue la parte menos importante de una red frágil pero asombrosa que se extendió por Varsovia en la primavera de 1943; sólo una pieza de esta gran fraternidad de extraños.
JJ
Notas relacionadas
Ver más
¡A cantar otra vez! ‘Coco 2’ ya prepara su regreso
La inteligencia artificial llega al teatro con humor y reflexión
Descubren en México seis “hongos zombis” que controlan hormigas

