Sinaloa cumple dos años de violencia entre facciones del Cártel de Sinaloa; miles de familias siguen afectadas
Sinaloa cumple dos años de violencia entre La Chapiza y La Mayiza, con miles de homicidios, desapariciones, desplazados y negocios cerrados.
Sinaloa.- El 9 de septiembre de 2024, Sinaloa amaneció entre bloqueos, balaceras y vehículos incendiados. Lo que inicialmente parecía otra jornada de violencia terminó convirtiéndose en una confrontación que, dos años después, mantiene al estado bajo una crisis de seguridad, económica y social.
La disputa entre La Chapiza y La Mayiza, facciones del Cártel de Sinaloa, comenzó después del secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada por Joaquín Guzmán López en Culiacán para entregarlo a Estados Unidos el 25 de julio de 2024.
Desde entonces, la violencia se extendió por distintos municipios y dejó homicidios, desapariciones, robo de vehículos, desplazamientos de familias y el cierre de miles de negocios.
Dos años de una guerra que comenzó en Culiacán
La confrontación quedó expuesta el 9 de septiembre de 2024, cuando se registraron enfrentamientos y bloqueos en la colonia La Campiña, sobre la carretera Internacional México 15 y en la sindicatura de Costa Rica, en Culiacán.
Posteriormente, los hechos violentos alcanzaron municipios como Navolato, Elota, San Ignacio, Concordia, Mazatlán, Rosario y Escuinapa, entre otros.
Los ataques con drones, vehículos incendiados, enfrentamientos en carreteras, viviendas baleadas y cuerpos abandonados pasaron a formar parte de la realidad cotidiana.
Miles de homicidios y desapariciones
De acuerdo con un recuento elaborado a partir de registros oficiales, durante estos dos años se contabilizaron:
- 3 mil 181 homicidios dolosos
- 166 feminicidios
- 2 mil 811 desapariciones
- 12 mil 481 robos de vehículos
Sin embargo, otro seguimiento que incorpora información oficial, reportes de colectivos de búsqueda y documentación periodística eleva el saldo a 3 mil 821 muertes violentas y 4 mil 406 personas desaparecidas.
Las cifras muestran la dimensión de una crisis que no sólo afecta a quienes han sido víctimas directas de la violencia, sino también a miles de familias que continúan buscando a sus seres queridos.
Familias abandonan sus comunidades por la violencia
La confrontación también golpeó a las comunidades de la zona serrana.
Familias enteras dejaron sus casas, tierras, animales y pertenencias para buscar refugio en cabeceras municipales.
Otras se trasladaron a ciudades como Los Mochis, Culiacán y Mazatlán, mientras algunas abandonaron definitivamente Sinaloa.
El desplazamiento modificó la vida de comunidades completas y dejó a numerosas familias sin la posibilidad de regresar a sus lugares de origen.
Violencia también golpea a los negocios y al empleo
La crisis de seguridad también provocó un fuerte impacto económico.
De acuerdo con Coparmex, más de 5 mil empresas cerraron y se perdieron alrededor de 27 mil empleos formales desde septiembre de 2024.
Restaurantes, comercios, salones de fiestas, empresas de servicios y pequeños negocios enfrentaron una reducción de ventas, restricciones en sus horarios y el temor de la población a salir de sus hogares.
La violencia, de esta manera, no sólo cambió la dinámica de las calles: también afectó los ingresos y las fuentes de empleo de miles de familias.
Sinaloa tuvo tres personas al frente del Gobierno en cuatro meses
La crisis de seguridad también estuvo acompañada por inestabilidad política.
Rubén Rocha Moya gobernaba Sinaloa cuando comenzaron los enfrentamientos. Posteriormente solicitó licencia tras los señalamientos provenientes de Estados Unidos que lo vinculaban con el Cártel de Sinaloa.
El 2 de mayo de 2026, el Congreso local designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina.
Rocha Moya regresó brevemente al cargo el 21 de agosto, pero volvió a separarse.
Cuatro días después, el Congreso nombró a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina, convirtiéndose en la tercera persona al frente del Ejecutivo estatal durante este periodo.
La gobernadora interina aseguró que recuperar la paz en Sinaloa es su principal prioridad.
“La seguridad es el tema número uno en nuestra agenda y así vamos a continuar hasta que logremos alcanzar todas las condiciones para que tengamos esa seguridad”.
Clases suspendidas y fiestas patrias canceladas
Los efectos de la violencia también alcanzaron las actividades educativas y sociales.
Durante estos dos años se suspendieron clases presenciales y se cancelaron eventos masivos en distintos momentos.
Además, durante 2024 y 2025 no se realizaron los festejos populares por el Grito de Independencia en Culiacán, debido a la falta de condiciones de seguridad.
La situación modificó incluso actividades cotidianas de familias, estudiantes, comerciantes y habitantes de las zonas afectadas.
La violencia continúa a dos años del inicio de la confrontación
En el marco del segundo aniversario de la narcoguerra, Culiacán volvió a registrar balaceras, ataques contra viviendas y despojos de vehículos.
También se reportó el incendio de viviendas en las colonias Rafael Buelna, Miguel Hidalgo, Gustavo Díaz Ordaz, 10 de Mayo, Chapultepec, Colinas de San Miguel y Montebello.
Además, se intentó incendiar otra vivienda en Cuatro Ríos y un motel.
Estos hechos muestran que, a dos años del inicio de la confrontación, la violencia continúa afectando la vida cotidiana de los habitantes de Sinaloa.
Convocan a Marcha por la Paz en Culiacán
Frente a este escenario, organizaciones de la sociedad civil y la Diócesis de Culiacán convocaron a la Marcha por la Paz “Unidos por un Culiacán sin violencia”.
La movilización está programada para el domingo 13 de septiembre a las 7:00 de la mañana, con punto de partida en la Iglesia de La Lomita.
La convocatoria busca expresar el rechazo ciudadano a la violencia y exigir condiciones de paz y seguridad.
Sinaloa llega al segundo aniversario sin que termine la guerra
Este 9 de septiembre, Sinaloa cumple dos años desde el inicio de una confrontación que transformó la vida de miles de personas.
Familias continúan buscando a sus desaparecidos, comunidades permanecen afectadas por el desplazamiento y negocios mantienen sus cortinas abajo.
La guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa continúa dejando consecuencias que van más allá de las cifras de homicidios y desapariciones: también ha modificado la economía, la educación, la movilidad y la vida cotidiana de la población.
Redacción Sinaloa
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