Recrean en el Museo del Templo Mayor, el viaje al Xibalbá de la Reina Roja de Palenque

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INAH
  • México.- El Museo del Templo Mayor, ubicado en el corazón de lo que fue el imperio mexica, alojará durante mes y medio el ajuar funerario de un personaje fascinante: la Reina Roja, cuyos restos mortales fueron descubiertos la madrugada del 1 de junio de 1994 en Palenque, Chiapas. Por vez primera, se recrea el entierro de Tz’ak-b’u Ajaw, consorte de Pakal el Grande, el gobernante más importante de esa ciudad maya.

    La exhibición del ajuar funerario de la Reina Roja, para el cual se realizó una reproducción contemporánea de la cámara mortuoria del Templo XIII de Palenque, que  fue destinada hace mil 346 años a su reposo eterno, es un ejemplo de cómo esa tarea silenciosa y dilatada que suele ser la investigación, se convierte en una vía para acercar el pasado prehispánico a las nuevas generaciones, de una manera fidedigna y lúdica.

    Desde que fuera descubierta en 1994, la Reina Roja y todos los elementos que le fueron dispuestos en sus exequias, han sido producto de una investigación interdisciplinaria encabezada por el INAH, una institución comprometida en hacer partícipe a la sociedad mexicana de estos trascendentes hallazgos. Una función que cumple a cabalidad gracias a los 850 profesionales que conforman su planta de investigadores y que es la más grande de Latinoamérica.

    Patricia Ledesma, directora del Museo del Templo Mayor (MTM), comentó que el rojo profundo de las paredes en la Sala de Exposiciones Temporales,  pretende generar la impresión del exterior y el interior de la tumba, así como los restos óseos del personaje, que fueron cubiertos enteramente por cinabrio, lo que inspiró el nombre de Reina Roja.

    Sobre el maniquí que reposa en la réplica del sarcófago, están dispuestos la mayor parte de los elementos que integraron el ajuar funerario: la máscara facial de malaquita y el collar de la Reina Roja, trabajados por el restaurador Juan Alfonso Cruz. La Reina Roja. El viaje al Xibalbá, puede visitarse de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas.

    Más que el final, la muerte en la época prehispánica era un paso natural en la transformación de la existencia, el cuerpo se desintegra y el espíritu se dispone a recorrer un largo camino para llegar al Xibalbá, el inframundo maya. El trayecto es largo y lleno de pruebas, que se superan con la ayuda de los objetos que acompañan al difunto en su entierro como mantas y vasijas, además de sus enseres personales.

     

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