*

Insuficiente experiencia política de Ochoa Reza para reencauzar al PRI opina experto  

Adriana Pérez Cañedo
Enfoque
  • México.- En entrevista con Enfoque, Rogelio Hernández Rodríguez, investigador del Colegio de México, comentó sobre el relevo en el PRI. La renuncia de Beltrones, dijo, se explica por la derrota del partido en las recientes elecciones como un acto de congruencia política, el problema es que su partido se queda sin un liderazgo claro que espera recuperarlo con la nueva elección.

    El problema de la designación de Ochoa, consideró, no tiene que ver con sus años de afiliación al partido, sino con un asunto de legitimidad, que si lo traducimos  a un sentido más entendible es que Ochoa no tiene el liderazgo y la ascendencia dentro del partido como para que los diferentes sectores y militantes le reconozcan autoridad.

    Ochoa, dijo,  puede tener muchos años de afiliación, pero no conoce al partido, el problema más grave es que no tiene la actividad política ni el trabajo partidario suficiente para que sus propios colegas lo reconozcan y representa un papel de enorme responsabilidad dentro de su partido que le exige reconocimiento y autoridad entre sus propios colegas.   

    Considero que su experiencia política no es suficiente para lograr reencauzar al partido en una situación tan delicada como está, necesita mucha experiencia para negociar, para convencer, y él no está en el mejor momento para hacerlo.

    Detalló que las elecciones recientes mostraron que no solo los ciudadanos comunes y corrientes votaron contra gobernadores mal presentados, incluso los propios priistas votaron en su contra, y la responsabilidad ya no es solo encarcelar o castigar a los gobernadores que están saliendo, el problema de su partido es encontrar candidatos presentables para las siguientes jornadas electorales, ya que tiene el desprestigio enorme de haber llevado a esos gobernadores y no haber tenido la capacidad para presentar a candidatos que pudieran convencer a los ciudadanos nuevamente.

    Señaló que Ochoa tiene dos años para convencer a los ciudadanos de que su partido es una verdadera opción política para la presidencia de la república, y la tarea no es menor.

    Si de lo que se trata es de colocar a un dirigente joven que de la imagen de juventud y renovación en el partido, a lo mejor lo cumple, subrayó, tal vez puede ser un buen interlocutor con otros partidos, pero primero debe hacerlo con sus propios militantes, no solamente con los opositores. Habrá que ver si los verdaderos liderazgos el PRI lo reconocen como un competente líder, ahí está el problema de interlocución no afuera, concluyó

Categoria: