Homicidio de Miriam Rodríguez, producto de la omisión de autoridades denuncian colectivos de desaparecidos

Adriana Pérez Cañedo
Enfoque

Foto. Twitter 

  • México.- En entrevista con Enfoque,  Guillermo Gutiérrez, del Colectivo de Familiares Desaparecidos de Tamaulipas, dijo que su hija desapareció hace cinco años, fue secuestrada por un grupo criminal y aun no se sabe nada de ella y de la mayoría de desaparecidos. Destacó que en Tamaulipas se concentra el mayor número de desaparecidos del país, de acuerdo con cifras oficiales hay un total de seis mil personas en esta situación y dos mil más que no se han sumado al registro nacional, con lo que sumarían un total de ocho mil.

    Subrayó que Tamaulipas no registra fosas clandestinas solo en San Fernando se encontraron tres cadáveres en el ejido La Joya en 2011, para ellos, la cifra es incuantificable. Explicó que a su hija y a varios jóvenes se los llevaron el primero de septiembre de 2012, y de ninguno de ellos pidieron rescate, más bien fue un secuestro para ellos. Siguen buscándolos, exigiendo justicia con una nula respuesta por parte de las autoridades, pese a las promesas de campaña del actual gobierno ahora hay una total  indiferencia, un gran desinterés, pese a las esperanzas que había.

    Sobre el homicidio de la activista Miriam Rodríguez explicó que ella solicitó a todas las instancias gubernamentales protección y no se le brindó, pese al peligro inminente que le acechaba. Ella sola gracias a su insistencia encontró a su hija, subrayó, capturó a los delincuentes sin ayuda de la autoridad.

    Informó que se están haciendo los trámites para una protección nacional e internacional con la CIDH para los familiares de Miriam y para los demás integrantes de los colectivos que están amenazados. El gobernador les dijo que repudia los hechos y que habrá justicia, pero el asesinato de Miriam Rodríguez es producto de la omisión de las autoridades, subrayó.

    Ya no sólo son los Zetas o del Cártel del Golfo; ahora hay 30 o 40 grupos más que operan en Tamaulipas y se dedican a la extorsión, al sicariato, ya ni siquiera son narcotraficantes, indicó. No saben adónde se llevan a los jóvenes, pero presumen que se vuelven sus esclavos, una mano de obra a la que no tienen que pagar. Son empresarios de giros negros, distribución de drogas, venta de fierro, taxis pirata, transporte, robo de combustible con ganancias millonarias, usan fuerza de trabajo joven y por eso tanto desaparecido.

    No es posible que esos hechos ocurran sin la omisión de las autoridades por amenazas o por corrupción, es tal la impunidad que no se ha detenido a ningún delincuente, desaparecen jóvenes y todo transcurre en la normalidad.

    El asesinato de Miriam Rodríguez es un mensaje para todos los activistas, pero  ya aprendimos a pelear contra el miedo, concluyó.

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