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Dallas Cowboys 2026: una crisis que comienza en el cuerpo de entrenadores y amenaza otra temporada

Con marca de 2-4, Dallas enfrenta una crisis que va más allá de los resultados. La incapacidad del cuerpo técnico para corregir las deficiencias defensivas, el desplome de una ofensiva repleta de talento y las decisiones de la organización han colocado a los Cowboys en una situación comprometida. Sin embargo, la debilidad de la División Este de la Conferencia Nacional mantiene abiertas sus posibilidades de postemporada.

Por Javier Trejo Garay · Hace 2 horas
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Imagen IA
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Los Dallas Cowboys vuelven a encontrarse en una situación demasiado conocida para sus aficionados: un equipo construido para competir por grandes objetivos, pero cuyo rendimiento en el terreno de juego está muy lejos de las expectativas.

Después de seis partidos de la temporada 2026, Dallas acumula dos victorias y cuatro derrotas, igualando su peor arranque de la década. Las derrotas consecutivas frente a Tampa Bay (24-16) y Green Bay (23-13) han profundizado las dudas sobre un proyecto encabezado por Brian Schottenheimer, quien comienza a recibir cuestionamientos no solamente por los resultados, sino por la incapacidad de su cuerpo técnico para encontrar soluciones.

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Brian Schottenheimer y un cuerpo técnico que no encuentra respuestas

La responsabilidad principal recae en Schottenheimer. Si bien los problemas defensivos eran previsibles, lo verdaderamente preocupante es que la ofensiva, considerada la mayor fortaleza del equipo, también se ha convertido en parte de la crisis.

CBS Sports señaló que el desplome ofensivo resulta particularmente sorprendente por la calidad de sus jugadores y responsabilizó al entrenador principal de no conseguir que ese talento se traduzca en resultados.

La contratación de Christian Parker como coordinador defensivo tampoco ha producido la transformación esperada. Tras cinco partidos, Dallas ocupaba el penúltimo lugar de la NFL en yardas totales permitidas y el último en defensa terrestre y porcentaje de conversiones de tercera oportunidad concedidas.

La gravedad de la situación llevó a incorporar al experimentado Mike Pettine como asesor defensivo. Sin embargo, ni su llegada ni las reuniones exclusivas entre jugadores habían conseguido revertir la tendencia.

El problema refleja una deficiencia más profunda: Dallas no solamente ejecuta mal, también ha sido incapaz de ajustar sus planteamientos con la rapidez necesaria. Y esa responsabilidad corresponde directamente al cuerpo de entrenadores.

Una defensa que sigue siendo el mayor problema

INDICADORES DEFENSIVOS · PRIMEROS CINCO PARTIDOS DE 2026

395.4

Yardas permitidas por juego

31.º de la NFL

168.4

Yardas terrestres permitidas

Último de la NFL

52.6%

Terceras oportunidades concedidas

Último de la NFL

5

Capturas de quarterback

30.º de la NFL

La salida de Micah Parsons continúa teniendo consecuencias para la estructura defensiva de Dallas. El equipo no ha conseguido sustituir su capacidad para presionar al quarterback ni su influencia sobre los bloqueos rivales.

El reducido número de capturas refleja la incapacidad de generar presión constante. A ello se suma una defensa terrestre vulnerable, problemas de cobertura y una alarmante facilidad para permitir que los adversarios mantengan sus series ofensivas.

Parker tiene una responsabilidad evidente en la falta de resultados, aunque también existe una deuda en la construcción del plantel. Jerry Jones y la dirección deportiva no han logrado conformar una unidad suficientemente sólida para competir con regularidad.

No todo es negativo. Frente a Green Bay, la defensiva mostró señales de recuperación, pero esa mejoría quedó opacada por la pobre actuación ofensiva.

Dak Prescott y CeeDee Lamb tampoco están libres de responsabilidad

Durante buena parte de la temporada, la ofensiva parecía contar con los recursos necesarios para compensar las limitaciones defensivas. Sin embargo, esa fórmula dejó de funcionar.

Dallas consiguió apenas 29 puntos en sus dos encuentros más recientes. Frente a Green Bay, Dak Prescott completó 34 de 54 pases para 258 yardas, un touchdown y dos intercepciones. Por primera vez desde noviembre de 2021, los Cowboys se fueron al descanso sin anotar un solo punto.

Prescott continúa siendo el conductor de la ofensiva, pero su desempeño ante los Packers evidenció dificultades para responder bajo presión y errores en momentos determinantes.

CeeDee Lamb también forma parte de una ofensiva que debe asumir responsabilidades. Una caída durante su recorrido contribuyó a una de las intercepciones de Prescott en Green Bay. No obstante, sería injusto atribuirle exclusivamente al receptor las dificultades de un ataque que está fallando colectivamente.

La línea ofensiva, la escasa productividad del juego terrestre y la falta de equilibrio en la selección de jugadas completan el panorama.

Athlon Sports identificó precisamente tres aspectos que Dallas necesita corregir con urgencia: establecer un ataque terrestre efectivo, proteger mejor a Prescott y mejorar su defensa en tercera oportunidad.

La paradoja es evidente: cuando la defensa finalmente ofreció una actuación más competitiva, la ofensiva fue incapaz de aprovecharla.

La NFC Este: una división tan débil que todavía ofrece esperanza

CLASIFICACIÓN AL 21 DE OCTUBRE DE 2026

Equipo

G

P

E

Porcentaje

New York Giants

3

2

1

.583

Philadelphia Eagles

2

4

0

.333

Dallas Cowboys

2

4

0

.333

Washington Commanders

1

4

1

.250

Paradójicamente, la mayor esperanza de Dallas no proviene de su propio desempeño, sino de la debilidad de sus rivales divisionales.

Los Giants encabezan la NFC Este, pero tampoco han conseguido establecerse como un equipo dominante. Philadelphia atraviesa una situación especialmente delicada: además de sus cuatro derrotas, perdió a Jalen Hurts por un problema de salud que amenaza con dejarlo fuera durante el resto de la temporada. Washington, por su parte, permanece en el último lugar.

En este escenario, los Cowboys todavía tienen posibilidades reales de conquistar la división, incluso con un récord perdedor después de seis encuentros.

El enfrentamiento del próximo lunes 26 de octubre frente a Philadelphia adquiere una importancia extraordinaria. Una victoria permitiría a Dallas recuperar terreno ante un rival directo, mientras que otra derrota agravaría la crisis y complicaría sus posibilidades de recuperación.

La NFC Este podría terminar definiéndose menos por la fortaleza de su campeón que por la capacidad de alguno de sus integrantes para cometer menos errores durante la segunda mitad del calendario.

¿Pueden los Cowboys llegar a la postemporada?

Matemáticamente, Dallas mantiene intactas sus aspiraciones. Sin embargo, hay una diferencia importante entre conservar posibilidades y mostrar argumentos suficientes para competir en playoffs.

Con 11 partidos pendientes, los Cowboys necesitarían ganar siete para terminar con marca de 9-8, un escenario que podría colocarlos en la pelea, aunque no garantizaría su clasificación.

La ruta más accesible parece ser el título de la NFC Este, especialmente porque la competencia por los comodines podría exigir un rendimiento más consistente.

Para conseguirlo, Dallas necesita una transformación inmediata: recuperar el equilibrio ofensivo, mejorar la presión sobre los quarterbacks rivales, reducir los errores de Prescott y encontrar respuestas tácticas que hasta ahora no han llegado desde la banca.

Jerry Jones y la responsabilidad de la organización

La crisis tampoco puede explicarse únicamente desde el terreno de juego. Las decisiones de Jerry Jones en la conformación del plantel y la elección del cuerpo técnico forman parte del problema.

La ausencia de Micah Parsons, las dificultades para reconstruir la defensa y la apuesta por un coordinador defensivo sin experiencia previa en el puesto han dejado al descubierto deficiencias que no se solucionan exclusivamente con reuniones o cambios menores.

Schottenheimer debe responder por el funcionamiento colectivo, pero Jones también tendrá que evaluar si el equipo dispone realmente de las piezas necesarias para competir.

Dallas todavía puede salvar su temporada, pero el margen de error comienza a reducirse. La debilidad de la NFC Este ofrece una oportunidad que difícilmente se presentaría en una división más competitiva. Desaprovecharla sería otro fracaso para una organización que sigue buscando recuperar su protagonismo en la NFL.

El problema de los Cowboys ya no es solamente cuánto talento tienen, sino por qué ese talento continúa sin convertirse en un equipo ganador.

Javier Trejo Garay
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